
El secretario de CC OO de Euskadi, Iosu Onaindi, y su dirigente alavesa, Mari Cruz Vicente, destacaron la apuesta de la central por resolver no sólo los problemas laborales de los trabajadores sino por implicarse también en la mejora de sus condiciones de vida y en el acceso a una vivienda «asequible y de calidad». Los pisos, que se han levantado en la Avenida de Praga, han costado 126.000 euros. Tienen 90 metros cuadrados, con tres dormitorios, además de garaje.
«Las cooperativas son un buen sistema siempre que se garantice el fin social que deben de tener», resaltó Mari Cruz Vicente. Un enfoque con el que coincidió el responsable municipal de Urbanismo, el socialista Juan Carlos Alonso, que explicó que el Ayuntamiento vitoriano «revisa ahora el modelo» y el endurecimiento de las condiciones para «evitar que entren por la puerta de atrás constructores e inmobiliarias, a la vista de que se habían producido algunos efectos indeseados».
«Pacto de hierro»
El edil se refería, sin citarlos, a los problemas generados hace año y medio, cuando los socios de varias cooperativas de Zabalgana y Mariturri denunciaron que se les exigían hasta 200.00 euros por un piso protegido, muy por encima de los 120.000 establecidos entonces para ese tipo de viviendas.
Al acto asistieron también los concejales Fernando Aránguiz, del PP, y José Navas, de EB. En su intervención el socialista Juan Carlos Alonso había puesto el acento en la importancia que ha tenido en el desarrollo de Vitoria el acuerdo político sobre la vivienda que han impulsado todos los partidos. Un «pacto de hierro, blindado», destacó el teniente de alcalde, que ha permitido, por ejemplo, que el 73% de los pisos que se construyen sean protegidos. También, que la lista de espera de los solicitantes de una vivienda se haya reducido de manera drástica, de 16.000 a menos de 6.000 personas en los últimos nueve años.





