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ÁLAVA
«Tropecé con un bordillo y me caí al suelo en medio de la carretera»
Garbiñe Ortiz, de 81 años, recibió 11 puntos de sutura en la ceja tras caerse el martes en la Virgen Blanca
01.05.08 -

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«Tropecé con un bordillo y me caí al suelo en medio de la carretera»
PELIGRO. Garbiñe Ortiz posa junto a los escalones de la nueva plaza, donde el viernes se cayeron seis personas. / JESÚS ANDRADE
A Garbiñe Ortiz, 81 años, no se le ha quitado aún el «susto» del cuerpo. Y no es para menos, teniendo en cuenta los once puntos de sutura que 'luce' sobre su ceja derecha, su mano vendada y su «medio cuerpo dolorido». Éstas son tan sólo las secuelas visibles de la caída que esta mujer, de 81 años, sufrió el martes por la tarde en la Virgen Blanca. La enésima desde que la nueva plaza luce imagen renovada. «A este paso, media Vitoria va a tener que pasar por Urgencias... Algo tiene que estar fallando cuando son tantas las personas que se han caído durante estos días», reflexionaba ayer pocas horas después del accidente, convaleciente aún de sus múltiples dolores.

A diferencia de la mayoría de los tropezones, resbalones y caídas ocurridos desde que el viernes tuviera lugar la apertura oficiosa de la plaza, los escalones que enlazan la subida de 'El Mentirón' hacia San Miguel no tuvieron esta vez nada que ver en el desafortunado tropiezo de Garbiñe Ortiz. «Venía de la plaza de España y me disponía a atravesar la de la Virgen Blanca hacia la calle Diputación. Pero cuando iba a cruzar el carril habilitado para el tráfico, tropecé con el bordillo y me fui al suelo. Por suerte, no pasaba ningún coche en ese momento porque, si no, hubiera podido ocurrir una desgracia», aseguró a EL CORREO.

Queja al Ayuntamiento

Pese a lo aparatoso de la caída, la afectada -que elevará una queja ante el Ayuntamiento- no llegó a perder en ningún momento el conocimiento. «Es más, si no me llegan a decir que estaba sangrando, ni me hubiera dado cuenta», admitía sin perder un ápice de su buen talante. Pese a ello, Puri no se olvida del «disgusto». «Padezco de tensión alta y por culpa del susto que me llevé se me disparó hasta 19. Eso, unido a la preocupación porque pudiera tener la mano rota, era lo que más me angustiaba».

Superado el mal trago, Garbiñe pide ahora que el Ayuntamiento se haga cargo de la situación y «corrija o señalice» aquellos lugares que pueden entrañar un riesgo para los peatones. «Tendrán que poner algún cartel o alguna cinta adhesiva que sirva para advertir de los bordillos y escalones porque si no la gente se va a seguir cayendo».

El pasado 7 de abril, Emilia Grisaleña Eguíluz, una mujer de 87 años, falleció tras tropezarse con una manguera y caer al suelo en las obras de la plaza de la Virgen Blanca. Desde entonces, las caídas y tropezones se han ido sucediendo de forma ininterrumpida en la explanada que conecta el casco Viejo y el Ensanche. El pasado viernes, día de su apertura al público, media docena de personas sufrieron algún tipo de percance.
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