
Gamarra pidió explicaciones a Santos de «por qué hace un año llamaba a los ciudadanos a manifestarse contra el derribo, y ahora lo inicia sin informarles». Aunque declinó opinar sobre si el edificio debía protegerse o no, llamó a «no mentir ni utilizar políticamente a los ciudadanos». Tras conocer esta denuncia, el primero en responder fue el concejal de Promoción de la Ciudad, Ángel Varea, quien habló de «cara dura de los populares en un ejercicio de cinismo tremendo», por «denunciar esto, cuando fue el alcalde Julio Revuelta y la concejala Mar San Martín quienes firmaron en 2005 la solicitud de licencia para el derribo». Asimismo, recordó que «fue el concejal popular Emilio Carrera quien pidió en su día que se declarase en ruina».
Más tarde, Santos apuntó que, cuando el PSOE-PR llegó al poder, «ya no había alternativa legal al derribo». A cambio, tanto Varea como Santos recordaron que «el actual equipo de Gobierno ha conseguido que la fachada del futuro edificio recree la de la Casa de las Tetas, gracias a la colaboración de la empresa que acometerá el derribo». Más allá, Varea recordó que el proyecto de edificio que iba a sustituir inicialmente a éste, acordado por el PP, mostraba una fachada que «se parece a la actual lo que un huevo a una castaña». La solución adoptada ahora «es la menos mala», concluyó Santos.
La Casa de las Tetas, ubicada en la esquina de la calle Vitoria con Rey Pastor, es uno de los edificios más conocidos de Logroño. Varea comparó su situación de desprotección con la del edificio de Maristas y apuntó que «este Gobierno quiere mantenerlos para que no se produzca una pérdida del paisaje urbano».





