«Numerosos activistas de alto rango de Al-Qaida han sido capturados o han muerto, pero sus líderes todavía planean atentados y cultivan conexiones operativas más fuertes que se extienden desde Pakistán a afiliados en Oriente Próximo, pasando por el Magreb y Europa», explica el documento.
En Afganistán, el movimiento talibán y otros grupos insurgentes, algunos con vínculos con la red de Osama bin Laden, «continuaron su amenaza». El número de atentados perpetrados en el país centroasiático creció un 16% el año pasado, según cifras del Departamento de Estado.
La amenaza iraní
El informe incluye, como en años anteriores, a Cuba, Irán, Corea del Norte y Sudán en la lista de países patrocinadores del terrorismo. De todos ellos, el régimen de los ayatolás «es todavía el más significativo» y su capacidad de perpetrar acciones terroristas en el exterior es «un elemento críticamente importante de la estrategia de seguridad nacional iraní», expone el texto divulgado.
Hezbolá, el grupo chií libanés que Estados Unidos considera como una organización terrorista, es «clave para la estrategia terror iraní» y cuenta también con el apoyo de Siria, agrega. La actividad violenta que proviene de los territorios palestinos también representa una causa de preocupación, asegura el informe.
En América, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) demuestran «los crecientes lazos entre el terrorismo y otras actividades delictivas».







