-Es un factor que preocupa, como otros muchos. Pero lo que está claro es que todos y cada uno de los militantes de EB tienen una posición clara e inequívoca de rechazo a la violencia terrorista de ETA. La ha tenido EB desde su fundación y la tendrá mientras exista. Pero, evidentemente, las distorsiones organizativas que se producen en la toma de decisiones en un tema como éste pueden generar controversia y un cruce de declaraciones que yo entiendo subidas de tono. Nos hace falta calma y escuchar a nuestra gente; sobre todo, parto de la convicción de que en EB no sobra nadie y falta mucha gente.
-¿Apoyaría un cambio en los estatutos de EB para que, en el futuro, este tipo de decisiones las tomen los órganos de dirección de Euskadi, tal y como propone la mayoría que respalda a Madrazo?
-No. Si algo caracteriza a EB, igual que a IU, es que se define a sí mismo como un movimiento político y social de carácter horizontal, donde la toma de decisiones se sitúa en la base. Y en nuestro compromiso con la democracia participativa, entendemos que los niveles de decisión deben estar lo más cerca posible de los ciudadanos. No soy partidario de quitar competencias a las asambleas locales, porque los hombres y mujeres que las forman son quienes hacen EB. Quien da la cara por la organización son los militantes que desinteresadamente aportan su compromiso, su esfuerzo y su lucha por llevar unas ideas a su municipio.
i.medrano@diario-elcorreo.com






