
Portavoces del PP y PSE, formaciones que han sido especialmente beligerantes con el currículum educativo o la valoración de los perfiles lingüísticos en las oposiciones a la Administración, alabaron el «esfuerzo de autocrítica» que contiene el documento presentado el martes por el viceconsejero Patxi Baztarrika. En un momento de intenso debate sobre la libertad de elección lingüística a raíz de la prevista desaparición del modelo A, las dos formaciones interpretan como un «espaldarazo» una ponencia que considera «inaceptable» obligar a estudiar una lengua y advierte del riesgo de ruptura de la cohesión social si no se aprueban los cambios con un amplio consenso. En su opinión, estos planteamientos constituyen una «más que evidente» desautorización de la política educativa de consejero Tontxu Campos que aprobó por decreto el currículum vasco.
«Grandes acuerdos»
«Sobre esa base de sensatez y racionalidad sí podemos avanzar», aseguró la parlamentaria socialista Isabel Celaá, que ve en el documento un punto de partida para «reconquistar» los acuerdos lingüísticos mayoritarios que hicieron posible la Ley de Normalización del uso del euskera en 1982 y la Ley de la Escuela Pública Vasca de 1993. La responsable del PSE de políticas sociales y sectoriales se congratuló ante el planteamiento realizado por el Consejo Asesor del Euskera que, en su opinión, «ha tenido en cuenta lo que nosotros hemos dicho». «Si podemos vincular las leyes a las necesidades reales, podemos avanzar en política lingüística sobre la base de la no imposición y el consenso», subrayó.
A juicio de Celaá, el documento contiene «una clarísima advertencia» al Gobierno. «Algo se está moviendo hacia la senda del diálogo», se congratuló la parlamentaria, que expresó el compromiso de su partido para llegar a acuerdos «siempre y cuando haya voluntad». «Espero que este mismo espíritu llegue hasta el Departamento de Educación», confió.
También el PP pidió al Ejecutivo autonómico que «tome nota» y «rectifique su línea de imposición», que es «incompatible» con la reflexión del Consejo Asesor del Euskera. Su portavoz, Leopoldo Barreda, lamentó que «muchos de los perjuicios causados que ahora se empiezan a reconocer serán difícilmente reversibles».
«Es necesario -reclamó- que esta reflexión se traduzca en una rectificación, y en modificaciones legislativas respecto a la exigencia del euskera en las oposiciones y en la función pública y respecto a la política lingüística en la Educación, donde el euskera se impone como lengua vehicular en el currículum que el Departamento ha aprobado vía decreto». «Nos dan la razón en muchas cosas. Ahora, es momento de rectificar», apostilló Iñaki Oyarzabal.
El secretario general de CC OO Irakaskuntza, Javier Nogales, valoró en similares términos la «posición de equilibrio» de la viceconsejería de Política Lingüística, una postura «mucho más inteligente que la demostrada desde los departamentos de Educación o Sanidad». «Es necesario aparcar el militarismo y reeditar los grandes acuerdos para cambiar las leyes, que es lo que necesita el euskera», dijo Nogales, para quien el «meollo» de la revitalización de la lengua vasca reside en «buscar la complicidad, la empatía y no el rechazo hacia políticas impositivas».
Pese a las evidentes referencias críticas que la ponencia contiene hacia la política impulsada desde la consejería de Educación, ningún responsable del Departamento quiso entrar a valorar el documento. Un portavoz de Tontxu Campos, que estos días visita Boston (EE UU) junto a una delegación de parlamentarios vascos, descartó, eso sí, que la ponencia suponga «desautorización alguna» a la gestión del responsable de EA en materia lingüística.








