
En la última asamblea general se aprobó la incorporación de otros nueve municipios de la comarca de Lea Artibai, y también han solicitado su entrada los de Las Encartaciones. Para completar el mapa falta el Consorcio de Aguas de Busturialdea, cuyos responsables están «reflexionando» sobre su posible integración mientras continúan con los trabajos de su red de saneamiento, que culminarán en los próximos años. «Queda el colector principal de Busturialdea y las obras de la depuradora de Bermeo», explicó el diputado de Medio Ambiente, Iosu Madariaga.
Los responsables forales no tienen dudas de que «la única opción sostenible» para estos pueblos es su integración en el Consorcio Bilbao-Bizkaia. La Directiva Marco del Agua de la Unión Europea, que deberá aplicarse antes del 31 de diciembre de 2010, traduce el concepto de 'quien contamina, paga' a términos contantes y sonantes. Obliga a repercutir en las tarifas todos los costes de los servicios necesarios para llevar agua a los grifos, incluidos los medioambientales: los gastos de explotación y la amortización de las inversiones.
Análisis «sofisticados»
El presidente del Consorcio Bilbao-Bizkaia, Ibon Areso, afirmó que todavía no se ha evaluado el coste que eso supondrá para los vizcaínos, aunque recordó que las tarifas vigentes «son más baratas que en Cataluña u otras zonas». En las 63 localidades consorciadas ya se repercute en las tasas el coste de amortización de las inversiones realizadas, pero en el resto no. Esto supone que, si se adaptan a la normativa europea en solitario, los municipios con pocos vecinos o con un territorio extenso verán cómo se disparan los precios. «Tendrán que pagar tres veces más que el resto del territorio si deciden ir por libre», avisó Iosu Madariaga.
Uno de los objetivos de que el Consorcio se extienda a toda Vizcaya es precisamente unificar las tarifas. En la actualidad, los vecinos de los municipios mancomunados pagan un euro por cada mil litros de agua, lo que incluye los conceptos de abastecimiento y saneamiento. En Busturialdea se abonan 1,54 y en Amorebieta, que no pertenece a ninguna de las dos entidades, 0,98. La diferencia no es significativa -se ha hecho un esfuerzo para acercar los precios- pero en estos dos últimos casos no se computan las inversiones que se han llevado a cabo.
La unión de todos los vizcaínos bajo el mismo paraguas también persigue ofrecer «un servicio de calidad homogéneo» que responda a las exigencias de las directrices europeas, según destacó el diputado general. Un empeño al que no se le pueden poner lindes. «Los análisis que hay que hacer para garantizar la salubridad del agua son cada vez más sofisticados», explicó Ibon Areso. «Ya no vale el análisis del veterinario o el farmacéutico que conocimos hace años. Se exigen más controles y eso es inviable que lo asuma un solo ayuntamiento, además de que no se pueden hacer depuradoras municipio a municipio».




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