
Los impulsores del proyecto, un grupo de jóvenes de la zona agrupados en la firma Balneario de Sobrón y Soportilla, no han encontrado el inversor que necesitaban para poder llevar a puerto el ambicioso plan. Por ello, dos años y cuatro meses después de arrancar las obras, el hotel con spa es una inmensa estructura de hierro encallada junto al río Ebro.
Aunque estos emprendedores locales han optado por el silencio, vecinos de la comarca dan por hecho que el plan se ha venido abajo al carecer de financiación. «Los trabajos arrancaron con las subvenciones que recibieron pensando que, mientras tanto, encontrarían el resto de financiación y no ha sido así. Las ayudas se han acabado y no se ha convencido a ningún inversor porque el momento no es fácil», apuntan los medios consultados por este diario.
Hasta el momento, el Ayuntamiento de Lantarón asiste expectante al desenlace final. Tiene mucho que decir. Y es que los dos manantiales de agua con propiedades curativas de Sobrón y el solar del frustrado balneario son de su propiedad.
En febrero de 2003, el Consistorio que preside Jesús Barredo adjudicó a la sociedad Balneario de Sobrón y Soportilla -entonces participada por la firma Termaeurooa especializada en centros termales- el concurso público para llevar a cabo el proyecto. Les cedía la explotación de las aguas y las instalaciones allí existentes -en concreto, un hotel- por un plazo de cincuenta años prorrogable en otros diez a cambio del pago de un canon de 40.500 euros durante tres décadas. Entre las condiciones, figuraba también la construcción y puesta en servicio del establecimiento en el plazo de dos años a partir de la emisión de los correspondientes permisos.
Fuera de plazo
El plazo, sin duda alguna, está ya superado. El Ayuntamiento, por ahora, no ha querido intervenir a la espera de que el proyecto se encauzara definitivamente. Tampoco ha comentado el proyecto en público, hasta ahora. «Hay que buscar una salida. Si ellos (los promotores locales) no pueden terminarlo, tendrán que dejarlo», avanzó ayer el alcalde a EL CORREO.
Y es que, desde sus inicios, este proyecto ha sido como una carrera de obstáculos. La salida de Termaeuropa de la sociedad ya retrasó el inicio de las obras, que arrancaron en otoño de 2005 con el derribo del edificio preexistente. Se trataba del inmueble que acogió el hotel Parque del Ebro que la Diputación traspasó al Ayuntamiento de Lantarón en 900.000 euros.
En un principio, el proyecto contemplaba renovar este inmueble y ampliarlo para construir el balneario, pero los promotores optaron después por derribarlo para construir en su lugar un nuevo edificio presupuestado entonces en 6 millones de euros más IVA. Tres años después, en el solar sólo se levanta una estructura de hierro y el plan impulsado por el Gobierno vasco como por la Diputación de Álava para dinamizar una comarca deprimida sigue siendo un sueño.





