
Ayer la tendencia atmosférica cambió y la jornada era estupenda. «Ha amanecido un día muy bonito. Todo está listo y voy con muchas ganas. A ver si salimos ya», comentaba Basurko, justo a las once en punto, en amena charla con el presidente del Bilbao Basket, Xabier Jon Davalillo. Éste último le entregó al portugalujo una bandera del conjunto bilbaíno, para que la ondeara en su nueva travesía.
Unai Basurko ya navega hacia el sudoeste de Inglaterra, acompañado hasta allí por Jorge Pineda y el gallego Miguel Villa, buen amigo de la familia. El nuevo Open 60, con el que enlazará Plymouth y Boston, despertaba la admiración del centenar de personas que despidieron al navegante vizcaíno en su nueva aventura. Los tres tripulantes que salieron hacia el Abra exterior a eso de las 11:20 horas iban vestidos completamente de negro, como el casco del 'Pakea'. Había que zarpar en ese instante, con el máximo de marea, porque hay una zona en el Abra donde se acumula sedimento.
«Venga, ¿agur eh!», gritó Basurko a sus familiares y amigos. El propósito marcado desde ahora es probar las modificaciones e innovaciones hechas en el Open-60. «Hay que dar vueltas y vueltas; y hacer bastantes millas para ir afinando. Son casi cuatro meses de trabajo con un grupo de diez personas y jornadas muy largas. El barco es más rápido, más seguro y más cómodo», explicó, mientras atendía sonriente a los muchos que se acercaron a desearle suerte en su singladura.
Una prueba histórica
En algo más de dos días, el 'Pakea' llegará a Plymouth. «El parte es bueno. Hay una borrasca, pero parece que no va a entrar», explicó satisfecho Unai Basurko. En Inglaterra le esperan los rivales con los que se embarcará en la mítica Vendée Globe, que comenzará en Les Sables d'Olonne en noviembre de este año. Pero primero es el turno de la Transat Artemis. «Es la regata en solitario más dura después de la vuelta al mundo. Es una prueba histórica. Participar en ella es un sueño y terminarla sería otro».
¿Por qué estas dudas? «Es una regata muy complicada, con vientos y corrientes contrarias, con muchísimo frío, tráfico de mercantes, pesqueros, trozos de hielo y nieblas densas en la zona de Terranova. Pasaremos por donde se grabó la película 'Tormenta perfecta' y por donde se hundió el Titanic», advertía Basurko, poco antes de tomar rumbo para competir en una prueba de 3.000 millas, que completará en un par de semanas, «sin que la clasificación sea lo más importante».
En la Artemis, hasta 2004 conocida como la OSTAR, estarán los mejores competidores del mundo. «El que no rompa ganará», pornosticaba Basurko. «Las sensaciones son buenas. A ver si el mar nos aprueba. El 'Pakea' va a andar bastante más y va a ser más controlable. El barco está muy bien. A ver si no me equivoco».





