
Y lo hicieron acompañados de sus esposas e hijos, en puestos de cabeza, tras una pancarta que sostenía la dirección de la Asociación Unificada de Guardias Civiles y en la que podía leerse 'Por la dignidad laboral y la equiparación salarial', lema de la AUGC en su primera celebración sin tapujos del Primero de Mayo.
Los participantes en la manifestación no escondían su satisfacción «por lo que hemos conseguido», resultado que calificaban unánimemente como «un hecho histórico». Y es que lo que ayer se hizo posible gracias al artículo número 8 de la Ley de Derechos y Deberes, hace exactamente un año resultaba impensable. «Manifestarnos de la manera que lo estamos haciendo», decía el secretario general de la AUGC, Eduardo Mateo, «hace 12 meses nos hubiera supuesto una sanción disciplinaria fuerte, de suspensión de empleo y sueldo durante tres meses, además de cese en el destino e incluso posible entrada en prisión».
Entre los agentes que secundaron ayer la convocatoria de la AUGC figura José Antonio, un guardia civil que, junto a su hermano, ha seguido los mismos pasos de su padre y también de su abuelo. «A mi madre, que también es hija del Cuerpo, le resulta raro todo esto porque no está acostumbrada a ello», decía, «mientras que a mi padre, que ya está jubilado, le parece simplemente bien. No ha venido a la manifestación, aunque si tuviera mi edad seguro que hoy estaría aquí con todos nosotros», aseguraba este guardia.





