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Cultura

JAIRO MIGUEL, SE CONVERTIRÁ HOY EN EL TORERO MÁS JOVEN DEL MUNDO
«He crecido rodeado de hombres, no de niños»
El extremeño tomará hoy, con 15 años, la alternativa en la misma plaza de México donde un toro le partió el pulmón en dos
03.05.08 -

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«He crecido rodeado de hombres, no de niños»
Tiene 15 primaveras y es extremeño. Al hablar todavía se le nota en la voz que hace poco tiempo era tan sólo un niño, sin embargo, su 1,82 y su valentía en los ruedos hacen inverosímil la fecha de nacimiento que figura en su carné de identidad. Jairo Miguel, (Cáceres, 1993) entrará en la historia como el matador de toros más joven, después de que hoy tome la alternativa en la misma plaza de Aguascalientes (México) donde un pitón del novillo 'Hidrocálido' le atravesó un pulmón a centímetro y medio del corazón. Medio mundo debatió entonces sobre el hecho de que un chaval de 14 años se pusiera delante de un animal de 400 kilos y hasta 'The New York Times' se hizo eco de su historia.

La ley española no le permitirá torear en su país hasta que cumpla 16 años, el 5 de marzo de 2009, pero mañana volverá a pisar el albero que un día tiñó con su sangre para demostrar que lo suyo no es un capricho ni fruto de la presión paterna. Jairo sueña ya con torear el año que viene en su tierra.

-Se va a convertir en uno de los toreros más jóvenes de la historia, ¿qué supone para usted ese hito?

-Un honor, presión... Un poco de todo. Es una satisfacción convertirme en el torero más joven de la historia, pero sobre todo, espero que se recuerde que ese torero triunfó en la tarde de su alternativa. Espero estar a la altura y no defraudar.

-¿Cómo afronta su doctorado en el mundo de los toros, está nervioso?

-Siempre. En este caso siento, además, una gran responsabilidad. Se pasa bastante mal, más que nada por la incertidumbre de no saber qué va a pasar y por tener la certeza de que de mi triunfo en esa tarde pueden depender muchas cosas. Por todo eso estoy nervioso, pero a la vez tranquilo, porque estoy seguro de este paso que voy a dar. Estoy preparado y tengo cosas a mi favor: el cartel es muy bonito, la corrida, la gente va a estar conmigo...

-¿Siempre lo tuvo claro?

-Desde los seis años. Fue en la comunión de un primo, cuando echamos una vaca. Le dimos la vara a mi padre hasta que lo conseguimos. A partir de entonces, todos los domingos quería repetir, era muy 'cansino', la verdad. Me di cuenta de que me gustaba. Cuando tuve claro que era lo que quería, me senté frente a mis padres y les dije que quería ser torero. Se lo tomaron a cachondeo, pero poco a poco mi padre vió que apuntaba maneras. A los ocho años maté mi primera becerra.

-¿Qué importancia ha tenido su padre, también torero?

-Toda. Primero, como padre y después, como apoderado. Si no hubiera sido por él, nunca habría sido torero. No quiero decir que me obligara, sino todo lo contrario. Crecí rodeado del mundo del toro y dedicarme a ello surgió como lo más natural del mundo. Mi padre ha sido mi compañero de aventuras, si no lo hubiera tenido al lado no sé si habría llegado a tomar la alternativa.

«A un reformatorio»

-Tuvo que pasar momentos muy difíciles tras su cogida, la opinión pública se le echó encima...

-Fueron momentos muy duros para él. Imagínate lo duro que es para un padre, cuyo hijo está pasando por una situación tan crítica, que le echen en cara que es por su culpa... A nadie le dolió tanto mi cogida como a él y a mi madre. Todos aquellos que le criticaron son unos ignorantes, hasta a mí me quisieron meter en un reformatorio. Que se preocupen por sus vidas, que yo la mía la tengo muy clara y me hace muy feliz. Mis padres saben muy bien lo que me conviene, que se ocupen ellos de las vidas de sus hijos. Mi alternativa demuestra que sigo aquí por derecho. Creo que he hecho callar muchas bocas.

-Le da la alternativa Eloy Cavazos, una figura en México que, además, el sábado se corta la coleta, y actúa como padrino, Eulalio López...

-Son las dos figuras más grandes de México. Es un privilegio que me acompañe en una ocasión especial gente de tanta categoría. También va a ser peculiar porque es la despedida de Cavazos y va a salir 'a arrasar' y Eulalio López, por su parte, querrá marcar territorio y a dejar claro por qué es figura de toreo. Es un cartel en el que siento que tengo toda la responsabilidad.

-La de Aguascalientes es, además, la plaza en la que el 15 de abril de 2007 sufrió usted una cogida cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, ¿casualidad?

-En esta plaza sufrí mi 'bautizo de sangre', una cornada aparatosa que me pudo costar la vida. Mañana voy a vivir en ella la que espero sea una de las tardes más importantes de mi vida. Yo nací en Cáceres y adoro mi tierra, mi patria es España, pero lo que pasó hace poco más de un año en esa plaza no se puede borrar nunca. Mi sangre se quedó en el ruedo, literalmente.

-Al pisar el albero, ¿le asaltarán los fantasmas?, ¿Se acordará de los 400 kilos del novillo 'Hidrocálido'?

-Eso nunca se me va de la mente. Muchas veces, cuando estoy solo, pienso en ello y claro que me duele. Lo que pasó, pasó y ya no tiene remedio, pero yo creo que las cosas en la vida suceden por una razón. Aquello fue mi oportunidad de demostrar que de verdad quería dedicarme a ésto que tanto me obsesiona: el toreo. Fue una prueba de fuego de la que he aprendido muchas cosas. Ahora, en el mismo escenario, espero vivir un día feliz y especial para mí. Quiero que mi única preocupación sea triunfar y disfrutar de ese momento único que van a presenciar mucha gente que me apoyó entonces y ahora.

-¿Cómo fue su recuperación?

-Muy rápida. En un par de meses volví a torear, pero la realidad es que el pulmón se partió y que sigue necesitando ayuda para algunas cosas. En mi apariencia física lo único que queda visible del incidente es la cicatriz, pero noto muchísimo la altura, por la presión. Cuando fui a Bogotá, notaba que me asfixiaba.

-¿Es consciente de que sorprendió, a propios y extraños, su intención de volver en medio de toda la polémica?

-Lo tenía clarísimo. Desde que me quitaron la respiración artificial y pude hablar lo primero que pregunté a los médicos fue que cuándo podía volver a vestirme de luces...

-¿Sus figuras?

-El espejo en que me miro es Enrique Ponce. Es un maestro de los pies a la cabeza. Un figurón.

-Hay un 'cliché' que dice que los toreros siempre son demasiado maduros para su edad, en su caso todavía con más razón, ¿por qué cree que sucede?

-El toro es una cosa de hombres y como tal te marca. Yo desde que empecé en este complicado mundo crecí rodeado de hombres, no de niños, y convivía con ellos. Eso te hace madurar y aprender rápido. Yo tengo amigos de mi edad a los que quiero mucho, pero cuando voy con ellos por la calle parezco su padre.
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