
La aerolínea de bandera, como el resto del sector, sufre estos días una intensa corriente alcista del precio del carburante que, debido a la enorme competencia, no puede terminar de trasladar a sus clientes. La compañía presidida por Fernando Conte paga ya algo más de 100 millones de euros al mes por el queroseno de sus aviones, un 27% más que hace un año.
El sobrecoste en los vuelos afectados -entre los que se cuentan destinos como Egipto, Nigeria, Moscú, Tel-Aviv, Duvrovnik, San Petersburgo, Bucarest, Praga o Varsovia- «no significa que los billetes al final sean más caros, puesto que las tarifas cambian cada día y lo que sube por un lado puede bajar por otro», matizó la compañía. Sea como fuere, el paso dado por Iberia es muy significativo, ya que es la válvula de escape menos deseada por las propias empresas para reducir la presión que soportan. No es la única que ha apostado por encarecer sus billetes; el pasado día 30, British Airways hizo lo propio en todos sus vuelos. Y es que un barril de petróleo en el entorno de los 110 dólares, y bajo la amenaza de llegar a los 200, es un pesado lastre para los aviones.
Una situación difícil
Las quiebras han comenzado a aflorar en el transporte aéreo: sólo el mes pasado, Frontier Airlines, Aloha Airgroup, ATA, Skibus y Champion Air se declararon en bancarrota o anunciaron su cierre.
La estructura de costes y la dimensión de muchas empresas no soporta un queroseno a los actuales precios, y a muchas aerolíneas sólo les queda unirse a alguna otra empresa mediante una fusión o elevar los precios.
Pero, como ha reconocido el propio Conte, esta última solución sólo serviría -y siempre en caso extremo- para trasladar como mucho un 30% del sobrecoste por queroseno. Nadie quiere aparecer como el que sube los billetes cuando la oferta es tan enorme y diversa. A esta asfixia para las compañías aéreas occidentales se suma una paradoja: la solvencia que manejan sus competidores de Oriente Medio. El presidente de Iberia lo ha subrayado en numerosos foros: mientras muchos sufren, empresas como Emirates, Etihad o Qatar Airways -muchas de ellas en manos de Gobiernos que controlan la producción de petróleo- no dejan de crecer y de comprar aviones.
Iberia es la única entre sus competidoras que acumula doce años de beneficios. Ni siquiera el 11-S, que se llevó por delante a muchas compañías estadounidenses, pudo con la española. Pero el escenario ha cambiado mucho en poco tiempo. Fernando Conte ha subrayado en numerosas ocasiones que «hay demasiadas aerolíneas que pierden dinero» y que «no pueden sobrevivir todas».







