
Los incidentes, que se registraron pasadas las dos y media de la mañana, ocasionaron importantes desperfectos en algunas de las entidades, como la BBK, así como en los edificios en cuyos bajos se ubican las oficinas de la Caja Laboral, Ipar Kutxa, Santander Central Hispano y BBVA. No fue preciso, sin embargo, la evacuación de los vecinos de los inmuebles afectados por la kale borroka.
Algunas de las numerosas personas que en ese momento se encontraban en Trañabarren, avenida que concentra a un buen número de establecimientos hosteleros de Matiena, detallaban a este periódico que todo fue muy rápido y perfectamente organizado. «En cuestión de menos de tres minutos actuaron por grupos en los apenas 80 metros de distancia en que se ubican las cinco entidades afectadas», admitía el alcalde de Abadiño. José Luis Navarro consideró «inadmisible que unos pocos traten de utilizar las fiestas con fines políticos. Ésto es una barbaridad, pero no van a impedir que disfrutemos de las fiestas del barrio».
El mandatario abadiñarra, perteneciente a un grupo independiente, advertía de que los daños habrían sido más numerosos si no hubieran retirado los coches de la avenida Trañabarren para celebrar una verbena. Aunque la mayoría de las entidades bancarias atacadas de madrugada pudieron abrir ayer sus puertas al público, la BBK tuvo que permanecer cerrada por los destrozos que la onda expansiva del artefacto incendiario ocasionó en el interior de la oficina.
Las tres unidades de Bomberos del parque de Iurreta que se desplazaron hasta Matiena para sofocar los incendios vieron dificultado su paso a Trañabarren como consecuencia de una barricada en llamas que había sido colocada en Zubibitarte. Tuvieron que intervenir, además, en la extinción de varios contenedores de basura que fueron volcados en las inmediaciones.







