
El todavía delegado del Gobierno, que será relevado el lunes por el hasta ahora alcalde de Portugalete, Mikel Cabieces, reconoció que su cometido no ha sido fácil. En estos cuatro años, recalcó, «todos acariciamos la esperanza de vivir en paz; en los que creímos posible desterrar para siempre al rincón más lejano e inaccesible del olvido las terribles décadas de nuestra historia marcadas por la insoportable y estúpida crueldad del terrorismo».
En este sentido, dedicó un recuerdo especial a las víctimas de ETA que han fallecido en su etapa como delegado del Gobierno, al tiempo que subrayó que, frente al terrorismo, «nuestro Estado de Derecho y las instituciones democráticas ha seguido dando un ejemplo de fortaleza».
En su nota de despedida, Luesma explicó que se ha empeñado en trabajar «por el bien de los ciudadanos desde la colaboración entre las distintas administraciones», persuadido de que «no valen las polémicas ni los enfrentamientos estériles» que, por otra parte, «no son bien entendidos por la ciudadanía». Además, dijo haber pretendido en el desempeño de su cargo «que los ciudadanos vascos, en un escenario complicado para ello, pudieran interiorizar la idea de que el Gobierno de España se ha preocupado, se preocupa y se preocupará por el desarrollo de Euskadi, por su progreso».
En los agradecimientos, se acordó en especial de quienes «prestan su labor -no siempre bien reconocida- en la Delegación del Gobierno», así como de los miembros de la Guardia Civil, del Cuerpo Nacional de Policía y del Ejército». Además, dio las gracias al Gobierno, a las instituciones vascas, a las organizaciones empresariales y a los sindicatos.







