
Los usuarios que están al frente de la comunidad de cesionarios han hecho un duro trabajo de recopilación y denuncia. Incluso han elaborado una completa web -www.parkingplazanueva.com-, en la que se explican con detalle todos los pasos que han dado para tratar de resolver el conflicto. Su mayor preocupación es que el mes próximo expira la garantía de construcción. «Que no se preocupen porque si hay una reclamación en marcha antes de esa fecha, es obligatorio proceder a las reparaciones», se apresura a tranquilizar el director de Aparcamientos del Ayuntamiento, Manu Asúa.
Por ahora, el Consistorio ha abierto un requerimiento a la promotora -una UTE compuesta por Viuda de Sáinz, Construcciones Olabarri y Lauki- para que subsane las deficiencias. «Pero lo hizo mal y no dejó plazo para que la firma pudiera alegar, así que llevamos meses esperando», protestan los afectados. «El proceso está en marcha», les tranquiliza Asúa.
Pero los vecinos no las tienen todas consigo. «Nos sentimos defraudados, porque hemos vivido aquí toda la vida y creíamos que la reforma del parking iba a ser seria. Pagamos 22.300 euros de media para ver ahora esto», se lamentan.
Una visita al aparcamiento deja en seguida al descubierto sus taras. En primer lugar, la señalización es insuficiente y muchos coches -calculan que medio centenar- entran cada día al interior del recinto pensando que todavía es de rotación. «Necesitamos poner un cartel de advertencia en la curva o en la plaza, pero el Ayuntamiento no nos deja», protestan.
Una gotera recibe a los visitantes nada más bajar la rampa. Ya en el interior, se pueden apreciar humedades y desconchones de yeso y pintura. Una puerta antiincendio ha sido literalmente serrada por abajo para que no roce. Un tabique que sujeta una pesada puerta está a punto de caerse. Y el remate es un ascensor cuya numeración es confusa.




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