
CRONOLOGÍA
Más de 200 de las 430 parcelas no cumplen esta premisa. Para ajustarlas a unas dimensiones «razonables», los afectados estiman que se deberían eliminar alrededor de 60 -una treintena están aún sin vender- y hacer una nueva redistribución. Por ello y por las «graves deficiencias» constructivas que presenta el equipamiento, los usuarios, que tienen el derecho de cesión por 50 años, están dispuestos a llevar al Consistorio a los tribunales, si fracasan las reclamaciones administrativas que hay en marcha.
Las autoridades municipales se defienden y afirman que, si bien un gran número de parcelas no llegan a los 2,40 metros, la normativa vigente no es de obligado cumplimiento para este aparcamiento, ya que se construyó hace 30 años. Durante casi tres décadas funcionó como parking de rotación y sólo hace 10 meses abrió sus puertas para dar cobijo a los coches de los residentes tras una «profunda» reforma. Esta actuación formaba parte del ambicioso plan estratégico municipal de aparcamientos. «Nosotros pagamos 22.300 euros de media, como si las plazas fueran nuevas, y en ningún momento se nos dijo que íbamos a adquirir algo tan estrecho», protestan desde la junta de gobierno del garaje.
El desencuentro es total. Ambas partes en conflicto afirman tener la razón. Los vecinos hacen hincapié en el hecho de que el pliego de condiciones que se elaboró para adjudicar las obras de transformación del aparcamiento de rotación en uno de residentes se redactó de forma conjunta con el de otros tres equipamientos similares (Arenal, Camino del Polvorín y Travesía Ciudad Jardín).
Expectativas defraudadas
En el documento público se aseguraba que «las dársenas de estacionamiento dispondrán de unas dimensiones de entre 2,40 y 2,50 metros», sostienen. «En ningún momento del procedimiento ni en ningún papel del expediente existe indicio de que se haya eximido a la adjudicataria de los trabajos de la Plaza Nueva del cumplimiento de esta cláusula», denuncian.
Asimismo, en el contrato que los residentes suscribieron se estipulaba que la parcela contaría con una superficie de «aproximadamente» 11 metros cuadrados. Ese compromiso se correspondía con las dimensiones mínimas de 2,40 metros de ancho por 5 de longitud. «Y no ha sido así. Hemos visto perjudicadas nuestras expectativas y la anchura menor quiebra las condiciones básicas del acuerdo», concluyen. Los afectados creen que las cosas se han hecho «tan mal», que las dimensiones no respetan «ni siquiera el Plan General de Ordenación Urbana, que establece también los 2,40 metros de anchura».
Por su parte, los responsables municipales insisten en que no se puede comparar el parking de la Plaza Nueva con uno de nueva construcción. «En el pliego se cita textualmente que, una vez reformado, deberá cumplir las dimensiones mínimas en la medida de lo posible, se entiende que no obligatoriamente», asegura el director de Aparcamientos del Consistorio, Manu Asúa. «Lo que no podemos hacer es desplazar los pilares o tirar una planta porque la altura de galibo -también está por debajo de los estipulado- se queda corta por diez centímetros», sostiene. Preguntado por la nueva distribución que han planteado los vecinos para solucionar el conflicto, Asúa defiende con rotundidad que «perder más de medio centenar de parcelas en un lugar como el Casco Viejo es un lujo que no nos podemos permitir».











