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VERÓNICA MONTSERRAT INVESTIGADORA EN AMSTERDAM
«Mi familia está en mi cabeza en todo momento»
Esta vizcaína confiesa que la integración «fue muy dura. Sin el apoyo de los míos, no seguiría aquí»
04.05.08 -

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«Mi familia está en mi cabeza en todo momento»
FELIZ. Verónica Montserrat posa en uno de los canales de Amsterdam.
C Su objetivo era hacer un doctorado. Desde que comenzó Bioquímica en la Universidad del País Vasco, Verónica Montserrat sabía que si quería tener futuro en su profesión debía continuar con sus estudios y especializarse. Ésa fue la meta que se fijó. De manera que, una vez finalizada la carrera, decidió trasladarse una temporada a Edimburgo con varios compañeros de la universidad. Barajaron instalarse en Inglaterra, pero Escocia les sedujo más. No tenían nada que perder. El panorama profesional en el País Vasco pintaba muy negro. Y lo cierto es que no se equivocaban.

Verónica pasó seis meses en Escocia. La experiencia le dejó huella. «Se me hizo muy difícil, pero crecí mucho como persona», confiesa la santurtziarra. Hasta que le llamaron de Madrid para ofrecerle una beca. Y, como no podía ser de otra manera, aceptó. «Me la concedieron un poco a regañadientes. Era sólo para cuatro años, pero luego conseguí otra y allí me quedé cerca de siete», relata. Pero cada día lo tenía más claro: lo más acertado era buscar una salida profesional a nivel internacional. «Para trabajar en el ámbito científico lo mejor es irse al extranjero: aprendes idiomas, hay buenos centros, aparatos novedosos...», explica. Era su oportunidad.

Esta joven vizcaína exploró todas las posibilidades y se decantó por Holanda. «Pensé en hacer carrera en centros de Inglaterra, Estados Unidos... Pero prefería estar en Europa y que fuera una ciudad en la que se hablara inglés, y Amsterdam me tiraba mucho más», sostiene. Así que solicitó la beca europea Marie Curie y la consiguió. Ahora está en el centro Neverland Cancer Institute, un hospital en el que investiga sobre la actuación de un tipo de proteínas. Su trabajo le apasiona.

El idioma, cuesta arriba

La idea de Verónica es regresar algún día al País Vasco porque estar tan lejos de los suyos se le hace muy difícil. «Cada vez me cuesta más estar fuera de casa. Mi familia está en mi cabeza en todo momento. Ellos me dan mucha fuerza», confiesa. Los extraña mucho, más aún si se tiene en cuenta que el período de integración fue «muy duro». «Me costó bastante adaptarme. Si no hubiera sido por el apoyo de los míos, no seguiría aquí», reconoce. «Es muy complicado ver a los que más quieres sólo dos veces al año. ¿Y encima el idioma se me hizo muy cuesta arriba!», asegura.

A Verónica la experiencia no le ha dado de sí todo lo que esperaba. Más bien, su estancia en tierras holandesas se le ha hecho corta. «Pensé que dos años me iban a cundir más, creí que serían suficientes para lograr mis objetivos. Tengo previsto quedarme un tiempo más. Estoy inmersa en un proyecto bastante complicado y no me va a dar tiempo a acabarlo. Además, me gustaría conseguir alguna publicación para regresar a España con algo. ¿Espero que sea pronto porque ya tengo ganas de ver las montañas!», revela. Ha apostado fuerte y va a por todas.Y no quiere volver a casa con las manos vacías.
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