El ciclista riojano-burgalés daba su impresión de lo acontecido en las últimas horas ayer por la mañana en la línea de salida situada en Astegieta. «Tráfico nos ha impedido con menos de 24 horas realizar el intento de récord. Realmente no nos han facilitado el desarrollo de la prueba por falta de voluntad. Con un mínimo de buena intención se hubiesen podido salvar todos los obstáculos», subrayó dolido tras una intensa preparación que podía haberle situado en lo más alto del ciclismo de resistencia.
La historia se repite
En la misma línea argumental del ciclista se mostraron miembros de de la Asociación Cultural Inguma-Gazteak, organizadores del evento. «Sentimos indignación por todo lo acontecido. Son palos duros para un deportista que quiere hacer algo y se lo impiden y para una asociación que mira por transmitir los valores del deporte entre los más jóvenes». Otros aficionados congregados en el punto de control se refirieron a la «actuación restrictiva de la Ertzantza como parte decisiva de que hayan acabado desapareciendo otras pruebas ciclistas en el territorio», matizaron.
Desde el Departamento de Tráfico del Gobierno Vasco se limitaron a señalar a este periódico que «había un tramo de autovía en la N-622 por el que no se podía circular y por ello la prueba quedó desautorizada».





