Rentabilidad: las entidades han incrementado notablemente la remuneración que ofrecen. No obstante, no hay que olvidar que cuando dan rentabilidades muy elevadas -como, por ejemplo, el 9% ó 10%- suelen ser exclusivamente para productos a un mes. Pasado ese plazo, o se anula, o se paga una rentabilidad muy inferior.
Vinculación: resulta habitual que los bancos y cajas eleven la rentabilidad de sus productos en función de la vinculación que tenga el cliente; es decir, con la cantidad de productos que tenga contratados con la entidad. En ese sentido, el vicepresidente de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae), Fernando Herrero, advierte que «hay que estar pendiente, porque a veces el dinero que podemos ganar con el depósito lo podemos perder con la contratación de otro productos exigidos por la entidad».
Tipos de depósitos: a plazo fijo, a corto plazo, estructurados, on-line, en divisas, etc. Existen una amplísima oferta de depósitos que hay analizar para elegir el que se adapte más a las preferencias de cada uno. Por ejemplo, en los estructurados la rentabilidad no se fija en el momento de la contratación, sino que varía en función de un determinado índice bursátil al que está vinculado.
Comisiones: las entidades suelen penalizar la retirada de fondos de los depósitos antes del vencimiento del plazo estipulados cuando fue contratado.







