El cambio de patrón de crecimiento económico -para que la industria y las exportaciones tomen el relevo de la construcción y el inmobiliario- va a llevar tiempo, de manera que la expansión de la actividad va a seguir muy vinculada al consumo doméstico. De ahí la preocupación del Gobierno por incentivarla con medidas como el cheque fiscal de 400 euros. Sin embargo, desde el Banco de España al servicio de estudios de BBVA, entre otros, desconfían del impacto de este reintegro. Consideran que tendrá un efecto limitado, y el instituto emisor llega a sugerir que los hogares -en plena crisis de confianza- van a destinar ese dinero al ahorro.
Sin decantarse por ninguna de ellas, los expertos que trabajan para BBVA sugieren un variado paquete de actuaciones de carácter anticíclico para animar la actividad a través del consumo doméstico. Mencionan, entre otras, la rebaja de los tipos marginales del IRPF en los tramos bajos de renta (los que tienen menor propensión al consumo), el aumento del gasto público en vivienda social, la extensión del seguro de desempleo a determinados colectivos de parados (medida a aplicar temporalmente) o la reducción coyuntural de las cuotas de la Seguridad Social de los trabajadores con salarios por debajo de cierto límite.
La falta de confianza
Entre los pasados meses de enero y marzo, la confianza de los consumidores y del comercio minorista se desplomaron a los niveles más bajos en trece años. Cayeron con fuerza las ventas interiores de bienes y servicios destinados al consumo, se hundió la facturación del comercio al por menor y también se vinieron abajo las matriculaciones de turismos.
El Banco de España reconoce que la renta disponible de los hogares se resiente por el menor dinamismo del empleo, la mayor carga financiera derivada del pago de intereses más altos y el repunte de la inflación, que está mermando el poder adquisitivo. Los aumentos salariales sólo compensan en parte este deterioro.
Baste un solo y significativo dato: el encarecimiento del crudo -calcula el BBVA- va a reducir este año tres décimas la renta disponible de los hogares, y una décima su consumo real. Y tendrá un impacto aún más acusado en 2009, con merma de 1,3 puntos porcentuales y cuatro décimas, respectivamente.
Además, el patrimonio financiero de los hogares se achica por la caída de las cotizaciones bursátiles y las familias son menos ricas, ya que el valor de su vivienda y otros inmuebles se está depreciando.







