«Se le ha parado el corazón». El mayor de sus ocho hijos, Leopoldo, fue el encargado de hacer pública la noticia con estas palabras. No sufría enfermedad crónica alguna ni deterioro intelectual. «Estaba delicado, pero se encontraba bien». Prueba de ello es que su última aparición pública se produjo hace sólo dos meses, el 14 de febrero, en un acto organizado por el Fórum Europa, en el que intervino también el vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes.
Hace unas semanas, sin embargo, su buena salud se quebró con una caída de la que no llegó a recuperarse del todo. Su estado físico comenzó un lento y progresivo debilitamiento. Ayer, de repente, se encontró mal. Según relató su hijo, el pulso se le debilitó y los familiares avisaron de inmediato a los servicios médicos. No pudieron hacer nada. Una parada cardiorrespiratoria había puesto fin, «de manera inesperada», al hombre que sucedió en el Gobierno al dimisionario Adolfo Suárez en 1981 y dio el relevo a Felipe González al año siguiente.
Vocación tardía
Nacido en Madrid el 14 de abril de 1926, Leopoldo Calvo Sotelo procedía de una familia de marcada tradición política. Su nombre estaba ligado a la figura de José Calvo Sotelo, su tío, histórico líder ultraconservador que había sido ministro de Hacienda durante la dictadura de Primo de Rivera y fue asesinado en los días previos al estallido de la Guerra Civil. En 1942, comenzó los estudios universitarios en la Escuela Técnica Superior de Caminos de Madrid, que finalizó con la distinción de número uno de su promoción.
Doctorado en 1951, ocupó la presidencia de Renfe entre 1967 y 1968. Más tarde, fue nombrado consejero delegado de Unión Explosivos Río Tinto, cargo que le abrió las puertas de la carrera política en 1971, cuando fue elegido procurador en Cortes en representación de los empresarios de la industria química. Su militancia se remonta, sin embargo, a la década de los sesenta, la época universitaria, en la que participó activamente en las Juventudes Monárquicas, la Acción Católica Nacional de Propagandistas Cristianos y el Sindicato Español Universitario.
Tras la muerte del dictador Francisco Franco, fue ministro de Comercio en el Gobierno presidido por Carlos Arias Navarro y titular de la cartera de Obras Públicas con Adolfo Suárez, el primer presidente de la democracia, con quien participó en la fundación de la Unión de Centro Democrático (UCD). Organizador de la campaña electoral de su partido en 1977, ocupó también la cartera de Relaciones con la Comunidad Económica Europea (1978-1980) y la Vicepresidencia Segunda para Asuntos Económicos (1980-1981).
La dimisión del presidente Suárez lo convirtió en su relevo natural hasta la convocatoria de las siguientes elecciones. Durante su investidura, el 23 de febrero de 1981, un grupo de guardias civiles dirigidos por el teniente coronel Antonio Tejero asaltó el Congreso de los Diputados en el histórico golpe de Estado que el Rey y el deseo de democracia de los españoles contribuyeron a abortar. Comenzó entonces un convulso mandato que se caracterizó por la adhesión de España al Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA), que contó con el apoyo del principal partido de la oposición, el PSOE de Felipe González.
Conversación de palco
La Ley del Divorcio fue el comienzo de la descomposición de la UCD, al registrar el primer caso de indisciplina parlamentaria en sus filas. El terrorismo etarra, que sumaba en aquel tiempo un centenar de víctimas al año, y las luchas intestinas de su partido acabaron por desestabilizar su Gobierno, en un país que en 1982 vivió tan atento a la política como al Mundial de Fútbol de 'naranjito'. El 11 de julio de aquel año, Leopoldo Calvo Sotelo coincidió con el presidente de Italia en el palco de autoridades del encuentro Alemania-Italia.
-«Así que disuelve las cámaras y va a convocar elecciones anticipadas», le dijo Sandro Pertini.
-«Así es».
-«Entonces, ¿su partido tiene posibilidades de ganar las elecciones?»
-«Prácticamente ninguna».
-«Entonces, ¿por qué disuelve?»
No hubo respuesta. Su partido apostó por otro candidato, Landelino Lavilla, y el PSOE ganó las elecciones.
En 1984 fue elegido miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y en 1986 del Parlamento Europeo, donde permaneció un año. A partir de ese momento se retiró de la política activa.










