
EL DIPUTADO GENERAL
Las cuentas del diputado general también incluyen 12.000 euros en una EPSV -plan de pensiones- de la BBK, algunas acciones de Editorial Iparraguirre y un 'Renault Laguna' -la marca que siempre le ha gustado- con 4.000 kilómetros. «El anterior se me quemó a los diez años bajando de Urkiola», recuerda. Por el nuevo firmó 48 letras «y voy por la 41, terminaré de pagar el coche después del verano». No tiene segunda residencia. «Ahora que ha muerto mi padre soy heredero universal, pero sólo de la mitad del piso que tenía en Bilbao. Para que siguiera viviendo en su casa con una cierta comodidad y atención hicimos una hipoteca inversa de la que vas tirando, y mientras ha podido ha disfrutado de su casa. Estos son mis bienes».
Esta es parte de la información que el Gobierno foral ha facilitado a las Juntas Generales. En el Registro de Intereses de la Diputación -bajo la custodia del secretario general, un funcionario de alto nivel que actúa como notario- se han depositado las últimas declaraciones de la renta de José Luis Bilbao y una de patrimonio personal que presentó el 24 de julio de 1995 en la notaría de José María Arriola, según consta en la pulcra caligrafía del sobre lacrado, y que en lo esencial «continúa en vigor». También se han entregado las declaraciones de bienes de los altos cargos, 66 en total entre diputados, directores generales y gerentes de las empresas forales. Lo más novedoso es que cuando abandonen su puesto presentarán un documento actualizado para controlar posibles incrementos de patrimonio.
Los datos están a disposición de los apoderados desde mediados de abril, una vez completado el cuadro de nombramientos. La Diputación cumple así el compromiso que asumió José Luis Bilbao en el pleno de investidura. En las crónicas de aquella sesión, celebrada el 5 de julio, brillaban los «bolsillos de cristal». El diputado general hizo suya una expresión acuñada por los socialistas, quizá como preludio del gran acuerdo que ahora propugna. Aunque, en realidad, su apuesta por la transparencia tenía más que ver con su propia familia política. Durante la campaña de las municipales, el fraude en la Hacienda de Irún y el escándalo por el patrimonio oculto de Jon Jauregi, que acabó renunciando a su candidatura a diputado general de Guipúzcoa, demostraron que la corrupción y la sospecha no siempre están lejos de Euskadi.
Fusilamiento institucional
Aquello no dejó indiferente a nadie. Los alcaldes de las tres capitales vascas hicieron público su sueldo -los de Azkuna y su equipo se pueden consultar en la web municipal-. Bilbao llevó encima durante toda la campaña sus declaraciones de la renta de los últimos cuatro años y llegó a ponerlas sobre la mesa en un debate televisivo. Es su forma de combatir «eso de 'todos son iguales', que me enfada mucho. La inmensa mayoría de los políticos que conozco de primera mano son todos de bolsillos de cristal. Aquí no tenemos nada que esconder, y creo que la mayoría de la gente que se dedica a esto, tampoco. ¿Que siempre hay alguno? Sí, en el ámbito político y en otros, hasta en el Vaticano».
-¿Prefiere ponerse la venda antes de la herida?
-No, esto yo creo que es una obligación. En el ámbito público no basta la presunción de inocencia, estás obligado a tener un plus de transparencia. Lo asumes y, si no te gusta, te dedicas a otra cosa.
-¿La Diputación debe ser doblemente honrada porque recauda los impuestos?
-Yo diría que doblemente transparente. Si dices doblemente honrada, parece que somos honrados al 50%. Lo que pasa es que Hacienda es lo más sagrado. Cuando vas a meter la mano en el bolsillo a la gente, en el mejor sentido de la palabra, debes ser el primero en estar en el escaparate.
Los sueldos de los altos cargos forales se fijaron en la etapa de José María Makua y se actualizan en función del convenio. Los diputados cobran 84.148 euros brutos al año y los directores generales, 75.000, como la mayoría de los gerentes de empresas forales. El ejecutivo es monocolor y los cargos públicos del PNV aportan el 4% del salario al partido. Tal como establece un decreto foral, no cobran las dietas que les corresponden por asistir a consejos de administración, que sumaron 31.000 euros en 2007. El dinero se ingresa en la Hacienda foral.
-¿Ha habido aquí algún caso de corrupción?
-Hubo un funcionario hace muchos años, un tema menor. Recordarlo me da un poco de grima porque ya murió. Manejaba una nómina vieja de pensiones complementarias a antiguos funcionarios y tenía apuntados a algunos que habían muerto para cobrarlo él. Se le pilló, se le llevó a los tribunales y fue condenado. Fue al principio de la legislatura de Pradera, pero el tema se arrastraba desde bastante antes. No sé si en pesetas fueron en total 7 ó 8 millones de aquella época . Yo no conozco más.
-Ni siquiera el Guggenheim es ya algo inmaculado.
-Yo creo que es igual de inmaculado que antes. Ha habido un señor que se ha llevado la tela y se le ha pillado.
-¿Que sintió cuando se enteró del desfalco?
-Pues me enfadé mucho. Cuando Vidarte dio la rueda de prensa y yo facilité la documentación a los grupos políticos en el pleno de Gernika, lógicamente llevábamos unos días con el marrón entre manos. Fue muy desagradable, porque el Guggenheim es una de las joyas de la corona, pero yo me resisto a eso que alguno pueda decir 'son todos iguales'. No somos todos iguales.
-¿Cómo cree que debe resolverse esta crisis? ¿Con alguna dimisión?
-Si hay un señor que mete la mano al cajón, hay que cogerle. Ha sido despedido del museo, se le ha llevado al Juzgado de Guardia, se está aportando información y que actúe la Justicia. Nosotros hemos cumplido. ¿Más responsabilidades? Yo creo que no hay por qué.
-¿Qué haría si descubriera que alguien se apropia de dinero público en la Diputación?
-Aquí es muy difícil, porque no se maneja dinero. Nadie va con dinero a la ventanilla, ni para pagar una licencia de pesca que cuesta doce euros.
-Pero siempre hay procedimientos para enriquecerse.
-Si pillamos a alguien, lo primero que haría es fusilarle institucionalmente. Sería cesado inmediatamente y luego iríamos a por él. No estoy dispuesto a que alguien nos arrastre con una tropelía de éstas.




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