
CORRESPONDENCIA
Toda esta labor de recogida de datos y su posterior desarrollo, (con aportación, en la mayoría de casos, de otros datos de su propio bagaje cultural), la ha venido desarrollando hasta la fecha Henrike Knörr Borràs. El pasado 25 de abril fue nombrado presidente de honor de la Sociedad Landazuri: no en atención a su amplísimo e impresionante currículo (por lo que bien hubiera merecido otra distinción superior), sino por la gran aportación -desinteresada e incondicional- de todo su saber a la consecución de los fines de la Sociedad desde su fundación hace ya más de 15 años.
Cofundador de la Sociedad Landazuri, una más de sus numerosas promociones culturales, durante todo ese tiempo ha ejercido como secretario y como responsable de redacción, tanto de esta sección, como de la revista 'Landázuri' de la que prácticamente ha dejado concluida su decimocuarta edición.
Como sabrán los lectores, Henrike Knörr Borràs, profesor de Filosofía, Geografía e Historia y Filología Vasca, falleció el pasado día 30, y con su muerte se ha esfumado una de las referencias culturales más importantes del País Vasco, no solo en materia lingüística (su gran vocación) sino también en otros ámbitos del inagotable caudal cultural de nuestra tierra. Políglota -se expresaba bien en al menos 9 lenguas- fue nombrado con 29 años primer académico alavés miembro de Euskaltzaindia -Academia de la Lengua Vasca-, en la que ha actuado como vicepresidente, secretario y tesorero y, los últimos años, como director del departamento de Onomástica y Toponimia.
Cien de publicaciones
Abrió aproximadamente veinte líneas de investigación, sobre las que editó casi un centenar de publicaciones, además de cientos de artículos escritos como colaborador de los más importantes medios de comunicación, locales, estatales y extranjeros. Se ha valido de este medio para criticar y denunciar ciertos comportamientos sociales.
Estudios, investigaciones, congresos y lectura -más de 17.000 libros componen su biblioteca- han ocupado su vida. Lástima que le haya faltado tiempo para ordenar y traspasar al campo de la docencia y al de la Literatura todos sus conocimientos, tal y como había decidido el pasado año. Su reto: escribirlo todo. No ha podido ser: la enfermedad le truncó su proyecto.
Henrike formaba y formará siempre parte de nuestro patrimonio alavés, vasco y universal.
Sus amigos, sus compañeros y, por extensión, todos los que han tenido la suerte de conocerlo estamos apenados. Es obvio que su vacío se hace notar en todos los ámbitos de la cultura vasca. Nuestro mayor homenaje consistirá en dar continuidad a su labor en la medida que podamos y, por nuestra parte, continuar dando contenido a esta página con idéntico compromiso de fidelidad a los datos y con el mismo propósito de defender, con ahínco, nuestro patrimonio. Este es nuestro reto. Hasta el próximo lunes.
Por otra parte, la cofradía de la Virgen Blanca celebrará hoy, a las 19.30 horas, una misa en recuerdo de Knörr en la iglesia de San Miguel. «Colaboró con nosotros en la recuperación de las hornacinas», recordó ayer el abad de la hermandad religiosa.





