
Con muchos problemas y más de media vuelta perdida retornó a pista en la última posición (37º), iniciando una espectacular remontada que le llevó en los 50 minutos de su relevo a ganar 23 puestos. Con 2 horas y 10 minutos por delante, Ander Vilariño tomó el testigo de su padre. Aprovechó una salida a pista del 'safety car' para repostar y desde entonces activó un ataque demoledor, rodando entre dos y tres segundos más rápido que el resto de sus rivales. Autor de la vuelta rápida en carrera, su mejor crono fue de 1'33.8, mientras que ninguno de sus oponentes logró rodar por debajo de la marca del 1'35.
Cuando se entraba en la última hora de competición a sólo dos segundos del líder Desprez -que cuenta en su historial con siete presencias en Le Mans-, con un ritmo de carrera casi tres segundos superior, el motor de su vehículo literalmente estalló a final de recta mientras rodaba a 250 kilómetros por hora. De no haber mediado esa rotura mecánica, Ander Vilariño tenía al alcance de su mano alzarse a la primera plaza en la siguiente vuelta.
«Hemos sido de nuevo los más rápidos todos los días, demostrando que mi padre está entre los mejores segundos pilotos y yo entre los mejores primeros. Ha sido una pena esta rotura de motor porque el podio era seguro y yo creo que la victoria también», dijo Ander Vilariño.





