Así, se congratula del cambio en la política de los blancos en la DOC Rioja y de la apertura a la autorización de nuevas variedades, de acuerdo con las recomendaciones del Plan sobre la conveniencia de apostar por los blancos. Sin embargo, cree que hubiera sido más interesante haber autorizado variedades «exóticas» por la vía de la experimentación, que hubieran acompañado a las viuras, garnachas blancas o malvasías.
En su opinión, el sector de los vinos blancos «está en crisis» y los mercados demandan blancos de calidad. A su juicio, las variedades blancas verdejo, chardonay y sauvignon blanco autorizadas en Rioja son «interesantes», pero cree que «no tienen sentido porque, por ejemplo, verdejo está muy fuertemente unido a la DO Rueda y rechina un poco en Rioja y el chardonay está absolutamente manido en el mundo». Cree que «tienen mucho más desarrollo las variedades viognier y marsane, de la zona del Ródano, o una chenin blanc del Loira», de Francia, que, por la vía de la experimentación se podrían haber autorizado aquí.
Así, la propuesta de Hidalgo respecto al Plan también está incardinada con la reforma de la OCM del Vino y la necesidad de adaptar el sector a la realidad que plantea la nueva reglamentación. Según Hidalgo, la reforma plantea «una absoluta liberalización» del sector para competir con los países emergentes, que entiende que puede ser «interesante» para determinadas zonas, aunque no para Rioja por el tema de derechos de plantación.
Por ello, considera que el futuro de la Denominación está en ofrecer una oferta más amplia de vinos distintos.





