Poco se conoce del interior del palacio. No hay fotos, ni cuadros donde se deje ver. Los datos que maneja el Ayuntamiento tampoco sacan de dudas. El edificio es de planta cuadrangular y consta de tres pisos y bajo cubierta. Su deterioro exterior es evidente, pero el tejado, recubierto de pizarra, ha aguantado el tipo y mantenido a salvo pasillos y salones. No queda ahí la cosa. Dice el Plan General que el valor del inmueble «se halla engrandecido por el jardín que lo rodea» en la extensa finca, ahora convertido en bosque y césped.
Idílico camposanto
La finca Munoa siempre ha despertado el interés de las grandes fortunas. En 1920, se planeó instalar un cementerio británico en su edén verde. La idea partía de los ingenieros y burgueses afincados en la zona. Su centro de operaciones era la lujosa ciudad-jardín de Lutxana y vieron en el cercano paraje un lugar excelente para asentar un idílico camposanto. Cuentan las crónicas periodísticas de la época que los responsables de la compañía minera Orconera Iron Ore tuvieron, finalmente, que desistir del proyecto ante la presión vecinal.
Buena prueba del valor de los cuadros que cubrían las paredes del palacio es su presencia en pinacotecas de toda Europa. Las últimas en llegar a una galería de prestigio son 'Al caserío' y 'Al mercado', de Aurelio Arteta. La primera de las obras acaba de ser restaurada por el Museo de Bellas Artes, y la segunda ha tenido un coste de 227.182,58 euros para el fondo de adquisiciones del BBVA.











