Si volver es difícil, no digamos mantenerse con una carrera respetable en sintonía con los tiempos, lo que viene a aumentar la consideración que merecen algunas artistas de la quinta de Tina o Nancy. La que fuera novia de Jagger Marianne Faithfull supo ya sesentona seducir con su voz aguardentosa a los tremendos Metallica en su disco 'Load' y reunió en 'Before the Poison' a PJ Harvey, Nick Cave y Damon Albarn (Blur). Patti Smith mantiene el mito actuando con su banda (Lenny Kaye y compañía) y grabando discos tan estimables como 'Trampin' (2004) o el postrero 'Twelve', que dignifica los discos de versiones.
A sus 75 años, Yoko Ono se ríe de sí misma un día confesándose «bruja» en el disco 'Yes I'm a witch' -en el que rinde homenaje a gente como Flaming Lips, Cat Power o Poliphonic Spree-, y al otro se mezcla con la crema de la electrónica en 'Open your box'.
Un magnetismo más chic y glamouroso proyectan sobre las nuevas generaciones del pop las francesas Jane Birkin -con la que graban Brian Ferry, Manu Chao, Ettiene Daho o Caetano Veloso- y Françoise Hardy, que supo adaptarse al indie rock galo con Kat Onoma y sigue cantando temas de Perry Blake, Benjamin Biola y su hijo, Thomas Dutronc. Con la misma edad que Tina Turner Brigitte Fontaine lo mismo grabacon Sonic Youth y Noir Désir que se apunta al tango electrónico de Gotan Project o al rock mestizo de Zebda. Y qué decir de la gran Joni Mitchell, que tras retirarse hace ocho años decepcionada con una industria de la que ya no quería formar parte, retornó en 2007 con un álbum más que notable ('Shine'). Antes había sido objeto de un homenaje discográfico por parte de luminarias del pop, el folk y el jazz de la talla de Bjork, Annie Lennox, Cassandra Wilson, Prince, James Taylor, Elvis Costello...






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