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AUDITORÍA
El Guggenheim pone sus diez años de gestión sobre la mesa
Los responsables del museo afrontan a partir de hoy un ciclo de comparecencias parlamentarias y judiciales para explicar su cuestionada actividad económica

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El Guggenheim pone sus diez años de gestión sobre la mesa
PATRONOS. José Luis Bilbao saluda a Jon Azua mientras la diputada de Cultura, Josune Ariztondo, accede al museo. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
La dirección del Guggenheim y las instituciones públicas que lo financian ponen desde hoy sobre la mesa sus diez años de gestión, en una ronda clave de comparecencias tras el desfalco cometido por quien era su director financiero Roberto Cearsolo. Apenas un mes después del descubrimiento oficial del robo, denunciando en el Juzgado de Instrucción número 1 de Bilbao, los gestores administrativos y políticos del museo afrontan una semana crucial de exámenes a su actividad económica, cuestionada por los partidos de la oposición por lo que consideran una falta «reiterada» de control y transparencia.

Las citas comienzan esta mañana en las Juntas Generales de Vizcaya, donde ofrecerán explicaciones el director del centro cultural, Juan Ignacio Vidarte, y la diputada de Cultura en este territorio, Josune Ariztondo. Vidarte repetirá comparecencia el próximo lunes en el Parlamento vasco, un día antes de su declaración ante el juez como denunciante de Cearsolo, también llamado a testificar ese día.

Las reuniones parlamentarias se vislumbran como una revisión en público de los pasajes más criticados del Guggenheim desde 1996, inicio de la compra de obras de arte: desde el ruinoso cambio de divisas para estas adquisiciones -que supera los siete millones en pérdidas- hasta el fraude cometido por Cearsolo -que asciende a 487.000 euros, según su propia confesión, aunque haya devuelto una gran parte-.

Los grupos políticos volverán a señalar ambos capítulos como los síntomas «más preocupantes» del, a su juicio, insuficiente control asumido por el Guggenheim, a pesar de los insistentes llamamientos a la prevención. Unos avisos no sólo lanzados por ellos, sino por el propio Tribunal Vasco de Cuentas), que le recomendó auditarse todos los años. El museo ha recuperado esta práctica en 2007, cuando no lo había hecho en los últimos 9 ejercicios, período que viene a coincidir con la cadena de desvíos económicos perpetrada por el ex director de Finanzas, entre 1998 y 2005.

Precisamente, Vidarte y Ariztondo darán cuenta hoy en las Juntas de Vizcaya de esa última auditoría, motivo oficial de su comparecencia. El informe, elaborado por la misma firma que revisa las cuentas del museo tras el 'escándalo Cearsolo', analiza las gestión de la sociedad Tenedora, financiada por el Gobierno vasco y la Diputación vizcaína para la adquisición de obras de arte. El documento revela que la operación de compra de dólares, fallida por la pérdida de valor de esta divisa, sigue registrando pérdidas en 2007. El director del museo las ha achacado a un ajuste del valor en euros de tres piezas compradas entre finales de 2001 y junio de 2002.

Vidarte se extenderá sobre la compra de obras y dólares en su cita del lunes en el Parlamento, donde comparecerá junto a la consejera de Cultura, Miren Azkarate. Será su segunda sesión conjunta tras el desfalco, anunciado oficialmente el 16 de abril y confesado por carta por su autor cinco días antes. En esta ocasión, explicarán la actividad de la Tenedora, de la que Cearsolo sustrajo 325.000 euros.

El presidente del TVC

Fundada en 1995, la sociedad Tenedora se encarga de la compra de divisas para adquirir obras de arte a un ritmo de inversión de seis millones por año, aportados por las instituciones públicas. Aunque la dirección del museo ya ha relacionado a Cearsolo con el ruinoso cambio de moneda, como directivo que se ocupaba de «manera personal» del control financiero, Vidarte desvincula esta operación del desfalco registrado en las dos sociedades instrumentales del museo -Tenedora e Inmobiliaria, ésta, gestora del solar y el edificio-.

Los responsables políticos y administrativos del museo tienen ante sí una nueva oportunidad de aclarar los interrogantes abiertos por los partidos de la oposición, pero sobre todo es la 'prueba del algodón' a su gestión. En su defensa, reiterarán que el robo cometido por Cearsolo obedece a un caso aislado, a un fraude que pudo «maquillar». Según Vidarte, ni los auditores habían detectado las irregularidades en sus dos fiscalizaciones realizadas hasta la fecha (1992-1998 y 1999-2005). También ratificarán que la compra de dólares fue un error de cálculo y que, como dijeron Azkarate y Vidarte hace dos semanas, «se ha fallado» y por ello el museo aumentará ahora los controles en sus dos firmas expoliadas.

Los principales partidos de la oposición insistirán en la petición de responsabilidades, pues más allá de la autoría confesa del desfalco, denuncian la falta de controles. Por eso el PP exigirá conocer los 'productos' financieros en los que invierte el Guggenheim, además de plantear una comisión de investigación. Y el PSE reclamará una auditoría integral y censurará al museo por «enmascarar» las pérdidas como valor contable de las obras compradas.

Por su parte, el presidente del TVC, Jesús Álvarez, está convocado por la mañana en las Juntas y por la tarde en el Parlamento. Explicará que el órgano fiscalizador no detectó en sus informes el desfalco porque se centró en analizar la construcción del Guggenheim y la compra de obras. En este trabajo descubrió las pérdidas en divisas.
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