
Pero la cosa venía de lejos. El anteproyecto del museo fue encargado a un amigo íntimo de Camio, el cubano Julián Argilagos, que lo publicitó en 1998 con la presencia del entonces diputado peneuvista en Madrid Joxe Joan González de Txabarri y la ministra de Cultura, Esperanza Aguirre. El ministerio subvencionaba el desarrollo del proyecto con 100 millones de pesetas.
Las obras de rehabilitación del palacio Berroeta Aldamar y el nuevo edificio debían concluir en 2003, pero los retrasos se acumulaban y en 2007 se descubre que Argilagos había cobrado una cantidad no justificada de 439.905 euros. En noviembre se paralizaron las obras y el ministerio congeló su subvención de 1,4 millones de euros.
Las aportaciones del Gobierno vasco y de la Diputación de Guipúzcoa para terminar las obras, a través de la sociedad Berroeta Aldamar, ha hecho posible el concurso para el interiorismo, y la salida a esta parte del proyecto.






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