Si finalmente se hubiese ido a Irán muchos habrían releído las mil y una noches. No ha conseguido su objetivo en Murcia, y eso provocará que nos espere con el cuchillo entre los dientes. Es obvio que la clemencia no es su principal virtud, ni debe ser la nuestra. El Athletic deberá afrontar este partido a cara de perro. Debemos por nuestra parte apoyar a Caparrós y pedir a la plantilla un último esfuerzo.
No lo está teniendo fácil el míster para elaborar las alineaciones. Sus torres no han llegado a tiempo para el enroque. Y el regreso de Gurpegui a la titularidad no ha sido el regalo de bienvenida que teníamos todos en mente para el navarro. Quizás el intentar que esta temporada no vuelva a dejarnos un sabor amargo sea lo prioritario. Europa nos queda dos tallas grande. Es más deseable que terminemos la liga sin apuros -el puesto de descenso, lo digo para los matemáticos, está a 6 puntos- y ahorremos para viajar por el viejo continente más adelante. Eso sí, que tampoco viajemos todos con Adineko.









