El fiscal reclama para el acusado una pena de dos años y medio de prisión. El imputado, que trabajaba en un colegio de la localidad alicantina de Jávea, se fue ganando poco a poco la confianza del niño y de su madre. En verano de 2002, consiguió que el chico, que entonces tenía nueve años, pasase las vacaciones con él en Logroño. El acusado supuestamente aprovechó esta circunstancia para abusar sexualmente del pequeño.





