
LA INICIATIVA
LA INICIATIVA
Los tiempos ya están marcados y, según las previsiones, en junio, puestos y personas estarán seleccionados para poner en marcha -en los tres meses de verano, julio, agosto y septiembre-, esta experiencia piloto y, en octubre, valorar en función de los resultados la posibilidad de hacerla extensiva a otras unidades de la Consejería de Administraciones Públicas o, incluso, a alguna otra Consejería regional.
El cambio fundamental, sin embargo, es de mentalidad: pasar de una cultura organizativa netamente presencial a una basada en los objetivos. Y en esto, la irrupción de las tecnologías de la información tiene un peso importante porque, como explica el propio Conrado Escobar, consejero de Administraciones Públicas, «con ellas tenemos más posibilidades que, bien aprovechadas, pueden ayudar a mejorar la conciliación de la vida familiar y laboral, objetivo fundamental del teletrabajo».
Experiencias similares se han venido desarrollando en los últimos años en la Administración General del Estado, aunque desde el Gobierno regional aseguran que «esta experiencia piloto es pionera en comunidades autónomas y la más completa que se ha realizado hasta ahora». Las líneas maestras del proyecto se presentarán esta misma semana tanto a los empleados públicos como a los sindicatos.
Por eso, la palabra fundamental es «prudencia», para «avanzar de una manera progresiva y bien armada». Porque, de momento, se hallan todavía en la fase de elección, y su puesta en marcha real dependerá finalmente, como ya se ha dicho, del análisis que se haga en octubre.
Cabos por atar
Aunque algunas cuestiones están ya resueltas, como el calendario de julio a septiembre, la Consejería que acogerá el proyecto -Administraciones Públicas- o el tiempo máximo de trabajo a desarrollar en el domicilio -un 40% de la jornada laboral-, aún quedan muchos temas que decidir y muchos asuntos por cerrar.
Empezando por los trabajadores que desarrollarán la experiencia, puesto que en su conjunto apenas han recibido información sobre el proyecto todavía. Sí se conocen las condiciones que se tendrán en cuenta a la hora de su selección, con preferencia para aquellos trabajadores con responsabilidad familiar añadida, con personas a su cargo, o aquellos con movilidad reducida, quedando excluidos aquellos puestos que, por su naturaleza, sean netamente presenciales porque requieran contacto personal frecuente o atención directa al público.
Será a lo largo de este mes cuando se desarrolle una campaña de divulgación desde los jefes de sección de los distintos departamentos, después de una selección previa «de puestos potenciales, susceptibles de acoger esta fórmula». En principio, bastará su solicitud para entrar a formar parte de los 'posibles', y entre todos ellos se escogerá a los que mejor se adapten al proyecto piloto.
Tampoco existe un presupuesto marcado, porque, aseguran, «el esfuerzo no es financiero sino de cambio de cultura organizativa: más trabajo, menos presencia», ya que «es evidente que trabajando más a gusto se rinde más». Afirman, por tanto, que «no va a reducirse la calidad del servicio bajo ningún concepto».
Sí que está ya resuelto y preparado el tema de los requerimientos técnicos. «Cada trabajador que se acoja a esta fórmula tiene que tener un sistema informático mínimo, que va a proporcionar la Agencia del Conocimiento, consistente en un ordenador personal portátil, línea ADSL, las aplicaciones informáticas correspondientes, cuenta de correo electrónico y un número de asistencia técnica para el caso de dificultad o avería».





