
-¿Qué opinión les merece esta nueva experiencia que se va a llevar a cabo?
-La valoramos muy positivamente, porque permite organizar la jornada laboral con un cumplimiento total de las obligaciones pero facilitando la conciliación de la vida familiar, personal y laboral al permitir que parte de la jornada se desarrolle desde el propio domicilio, gracias a los recursos que la Administración debe facilitar para ello y siempre que la naturaleza del puesto lo permita.
-¿En qué condiciones debería realizarse?
-Lo más importante es sentarse a negociar con las asociaciones sindicales que representamos a los trabajadores sobre los puestos, empleados, responsabilidades a asumir, determinación de los tiempos, etc. Además, se debe facilitar por parte de la Administración una formación a los trabajadores para que así todos puedan acceder en igualdad de condiciones y con las mismas posibilidades.
-¿Qué han aportado ustedes?
-Hasta el momento esa negociación no se ha producido, pero esperamos tener noticias pronto, porque es fundamental que cuenten con los agentes sociales, que tienen mucho que decir y que aportar, siempre en pro del enriquecimiento y de la mejora en lo posible de la propuesta inicial.
-Si en octubre el proyecto resulta viable y finalmente se implanta tras la experiencia piloto, ¿cuál es la tarea a asumir por parte de los sindicatos?
-Los trabajadores tienen que poder estar siempre en contacto con la organización sindical para poderle dar a conocer sus problemas en esta nueva forma de trabajo. Pero, además, hay que asegurar que las condiciones en las que se desarrolle la jornada laboral sean las más adecuadas, tanto como las del lugar de trabajo habitual; así, por ejemplo, es importante la prevención de la salud laboral, adecuando las condiciones del domicilio en caso de que fuera necesario.





