
LA MINA
Esta medida, sin embargo, no servirá sólo para buscar el apoyo de Medio Ambiente. También pretende ganar tiempo. «Con este recurso lo que haremos será alargar los plazos y permitir que se den movimientos políticos», defendió el primer edil. De hecho, ya ha solicitado el apoyo de la principal fuerza de oposición de la localidad, el grupo socialista. «Solicitamos la implicación del PSE para que pida al Gobierno central que abandone este proyecto que responde única y exclusivamente a criterios económicos», apuntó.
Esta petición tuvo respuesta ayer mismo por parte del líder del PSE en el municipio, Javier García Olazabal. «Estamos absolutamente en contra del relleno de la corta y, en este sentido, apoyaremos totalmente al equipo de gobierno», aclaró tras recordar su histórica relación con el museo minero, que se fundó cuando los socialistas aún dirigían la Corporación. De hecho, el propio concejal lleva meses de conversaciones para evitar el vertido. «En unos días tendré una reunión con la dirección provincial del partido y le transmitiré al secretario general nuestro rechazo a nivel local sobre este vertido, que sabemos que puede hacerse en otro sitio», advirtió.
Mantenimiento costoso
Pero si evitar el relleno de la mina lleva meses de negociaciones, su declaración como bien de interés cultural es cuestión de años. «Todo esto no pasaría si el Gobierno vasco la hubiera reconocido cuando se lo pedimos hace ya cinco años», recordó el edil socialista. Una solicitud a la que, en su opinión, el Ejecutivo no ha accedido por miedo a tener que asumir los costes de su mantenimiento. «Las bombas que evitan que se inunden las galerías cuestan 400.000 euros anuales y prefieren no tener que pagarlos», aseguró.






