
El plan no sólo supondrá la eliminación de otros productos más necesarios, como el arroz, sino que también podría afectar al medio ambiente al producirse de manera extensiva y sin tener en cuenta las particularidades de cada terreno, tal y como han denunciado diversos grupos ecologistas.
Pero, en estos tiempos de crisis en los que el petróleo está por las nubes, todo vale con tal de encontrar un sustitutivo que sea capaz de mover los vehículos a un precio mucho más asequible. Y, si los birmanos no tienen coche o motocicleta, una segunda prioridad cuando la primera es llenar el estómago, a los hombres del general Than Shwe siempre les quedará la opción de vender su producto en el extranjero, ya que uno de sus principales objetivos es dedicar gran parte a la exportación.
Control de los negocios
Al fin y al cabo, serán divisas que entren en este necesitado país del sudeste asiático, uno de los más pobres del mundo y en el que, paradójicamente, la Junta Militar controla los negocios más rentables, como el gas, la madera y las piedras preciosas, para beneficio de sus dirigentes.
Mientras tanto, el pueblo debe conformarse con la reducción de cultivos en beneficio de la jatrofa, que en realidad necesita terrenos áridos para crecer y no los arrozales de Birmania. Este año, se esperaba que la cosecha de arroz alcanzaría las 500.000 toneladas, pero el ciclón reducirá la producción, afectando además a las exportaciones que tenían como destino otros dos países también muy necesitados de alimentos, como Sri Lanka y Bangladesh.







