Se trata del resultado de la autopsia que ayer comenzaron a practicar médicos forenses de la vecina ciudad de Dortmund a los cadáveres de los tres recién nacidos, que, también según resultados de las mismas investigaciones, corresponden a tres niñas.
La Fiscalía adelantó que los forenses no encontraron señales de violencia ni malformación y que la autopsia a los otros dos bebés se practicará hoy. Un equipo de toxicólogos investiga entretanto las causas de la muerte de las recién nacidas.
El ministerio público informó antes del reconocimiento de los expertos médicos que parte de la tesis de que las tres bebés nacieron con vida, aunque la acusación dependerá de las conclusiones del examen forense.
La madre, de 44 años, que actualmente se encuentra en tratamiento psiquiátrico, permanece arrestada en un hospital de instituciones penitenciarias. Sin embargo, ya ha sido acusada de triple homicidio tras confesar parcialmente que se deshizo de sus hijas metiéndolas en un arcón congelador de la casa. La mujer, de constitución corpulenta, declaró que había ocultado los embarazos a su marido, de 47 años.
Casualidad
Las bebés fueron encontradas casualmente el pasado sábado por uno de los hijos de la supuesta homicida, de 18 años, cuando buscaba una pizza congelada con la que hacerse una comida rápida mientras sus padres disfrutaban de un largo fin de semana en la Selva Negra. Al rebuscar en el arcón observó que la mayoría de los alimentos almacenados estaba caducados, por lo que decidió tirarlos a la basura. Cuando el congelador estaba casi vacío, el joven descubrió en el fondo tres bolsas de plástico, una envuelta en una hoja de periódico fechado en 1988.
El muchacho comunicó de inmediato el hallazgo a sus hermanos, un joven de 22 años y una chica, de 24. Los tres decidieron no hacer ni decir nada hasta que el domingo regresaran sus padres. Una vez al tanto, el matrimonio acompañado de su hija se dirigió a la comisaria. Después de que Policía inspeccionara las bolsas encontradas, todas las sospechas recayeron en la madre de la familia, que terminó por derrumbarse y confesar que había metido a los bebés, nacidos a finales de los ochenta, en la nevera.







