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Hillary y Obama mantienen su duelo
Los dos candidatos se reparten las victorias en Indiana y Carolina y alimentan los temores demócratas a un cisma que pueda arruinar sus esperanzas de ganar la Casa Blanca

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Hillary y Obama mantienen su duelo
INCANSABLE. Hillary Clinton, durante un acto de campaña ofrecido en el Departamento de Bomberos de Merrillville, en Indiana. / AP
No hubo desenlace en las primarias de ayer, donde Hillary Clinton se alzó con Indiana (53%-47%, con el 69% del escrutinio) y Barack Obama con Carolina del Norte (61%-39%, con el 32%). Sin embargo, el amplio margen de este último da una significativa ventaja de sufragios totales al joven senador de Illinois, que parece destinado a acabar la contienda como el candidato más votado.
La victoria de Clinton en Indiana supone también un balón de oxígeno para justificar su permanencia en la batalla y sembrar dudas sobre la capacidad del candidato de color para ganarse el voto de la América rural a la que el mes pasado calificó de «amargada» por la crisis económica. Según las encuestas a pie de urna, la economía se ha convertido en el tema más importante de esta campaña, desplazando con creces a la guerra de Irak, que hace año y medio permitió la vuelta al poder de los demócratas en el Congreso.
En Indiana, el 54% de los que están más preocupados por la economía optó por Clinton, mientras que en Carolina del Norte fue prácticamente al revés: el 52% de los que apostaron por el candidato que mejor solventará sus problemas económicos eligieron a Obama.
En ambos estados el senador de color se ha convertido en la opción favorita de los votantes más liberales. El 54% en Indiana y el 62% en Carolina del Norte se han apuntado a sus filas. Eso explica que Indiana haya caído en el marcador de Clinton, dado que el 46% de los demócratas de ese estado se considera conservador. Por algo Indiana ha votado invariablemente republicano en las presidenciales desde 1964.
Eso favorece a la ex primera dama de cara a las próximas contiendas: Virginia Occidental, el martes que viene, y Kentucky, el siguiente. A base de empinarse chupitos de whisky, acompañar a los obreros al trabajo y ofrecer una rebaja inmediata en el precio de la gasolina, Clinton ha conseguido que la clase obrera la vea como su heroína. «Si votas por mí, lucharé por ti», les promete.
Sus seguidores también resultan más intransigentes a la hora de aceptar a otro candidato que no sea el suyo. Sólo el 45% votaría a Obama en noviembre, frente al 70% de los seguidores del senador que aceptarían respaldar a Clinton en las urnas si es la nominada.
Datos que sin duda preocupan al partido. El domingo por la noche, el presidente de la formación demócrata, Howard Dean, aprovechó una cena en Indianápolis para lanzar una advertencia encubierta de buenas noticias. «Miles de personas están dejando el Partido Republicano para votar en nuestras primarias», anunció con voz de júbilo. «Lo único que puede impedir que ganemos las presidenciales en noviembre somos nosotros mismos».
Nuevos votantes
Sólo en Indiana se han registrado 200.000 nuevos votantes. Por primera vez en cuarenta años, los candidatos recorrieron a conciencia el estado y han puesto en pie una organización de oficinas y voluntarios que dejará frutos más allá de las primarias. Gracias a ello, los republicanos no podrán darlo por descontado este año. Su candidato John McCain, que cuenta con pocos fans entre los verdaderos conservadores, tendrá que hacer más de una parada en la tierra donde Barack Obama ha jugado al baloncesto y Hillary Clinton ha tomado los chupitos de whisky.
Ambos aspirantes escuchaban en silencio desde las mesas del Centro de Convenciones de Indianápolis el miedo de sus correligionarios, expresado en voz alta por el líder de su partido. «John McCain no va a ganar estas elecciones, a menos que le dejemos», recalcó Dean. «Tenemos que unirnos alrededor del candidato que salga elegido. Esta es una contienda dura, donde la gente se involucra profundamente. Será duro si tu candidato no es el que gana, pero es importante recordar que en el largo plazo esto no se trata de Barack Obama o Hillary Clinton, sino del futuro de nuestro país. De restaurar la autoridad moral de Estados Unidos en el mundo, en vez de poner en contra a la gente», clamó.
La suposición de que el duelo entre titanes está abriendo camino al candidato republicano se ha demostrado como una realidad palpable. Los ataques que se lanzan los dos demócratas son, en palabras de un asesor de McCain citado por la revista ‘Newsweek’, «maná del cielo».
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