Pero mientras llega, las obras que se están realizando crean unas afecciones muy negativas a un gremio muy importante para el desarrollo de cualquier ciudad, el pequeño comercio, cuya lucha por sobrevivir frente a las grandes cadenas comerciale, se puede calificar de heroica. Durante la adaptación de nuestras calles para la circulación del tranvía alguno de estos pequeños comercios ha tenido incluso que tomar la dolorosa decisión de cerrar porque los clientes han disminuido y los ingresos han caído estrepitosamente. Por ello me llama la atención que el pequeño comercio no haya empezado a organizarse para que la Administración tenga en cuenta el impacto tan negativo de los trabajos. El futuro de muchos de ellos está en juego y por tanto el perjuicio lo padeceremos todos.







