
En este contexto se enmarca la poco ortodoxa e inusual invitación que se lanzó ayer desde Lehendakaritza por boca de Miren Azkarate. La portavoz del Gobierno vasco, en nombre de Ibarretxe, urgió a Zapatero a abrir un hueco en su agenda para reunirse con el lehendakari en Ajuria Enea el domingo, coincidiendo con la visita del jefe del Ejecutivo central a Euskadi para participar en la Fiesta de la Rosa del PSE. «Dado que, por lo visto, su agenda no le permite un encuentro en Madrid, el lehendakari estaría encantado de reunirse con él antes o después del acto, en cualquier momento», instó.
Azkarate subrayó que el viaje de Zapatero a Bilbao -el acto se celebrará en el BEC de Barakaldo- es una «excelente oportunidad» para que demuestre su «voluntad de diálogo» más allá de las palabras. Pero todo indica que el emplazamiento del lehendakari caerá en saco roto: fuentes socialistas consultadas por este periódico descartaron ayer que Zapatero contemple siquiera la posibilidad de desplazarse a Vitoria para departir con el lehendakari, aunque reiteraron la disposición del presidente al diálogo «sin aventuras» y su plena disposición a recibir a Ibarretxe «cuando pueda».
La escenificación del enfado con Zapatero por su tardanza en atender los requerimientos de Ibarretxe parecía haberse agotado exactamente hace una semana. Entonces, la propia Azkarate insistió en la mano tendida al presidente español, pero dejó traslucir su malestar por no haber recibido aún la invitación a La Moncloa y recalcó su intención de «no repetir más» los ofrecimientos al diálogo.
Pero ayer volvió a insistir en el mismo mensaje, corregido y aumentado con su propuesta pública y unilateral de encuentro, probablemente para respetar el período de 'impasse' a las puertas de la entrevista que tres periodistas de distintos medios de comunicación realizarán a Ibarretxe mañana por la noche -será transmitida simultáneamente por la radio y la televisión pública vasca- y de la asamblea del PNV en la que tanto el presidente vasco como Iñigo Urkullu informarán al partido de sus intenciones inmediatas.
En ese contexto, Azkarate insistió ayer en que el Gobierno aún «no da nada por perdido» porque «si hay voluntad sigue habiendo tiempo» -el portavoz peneuvista en el Congreso, Josu Erkoreka, reconocía horas antes que no esperan prácticamente nada de la reunión con Zapatero- y se negó a dar por concluido el primer estadio de la 'hoja de ruta'. Incluso, actualizó sus palabras de hace una semana, cuando lamentó haber perdido «197 días» para la búsqueda de la paz y de acuerdos políticos en Euskadi, y afeó a Zapatero que lleve «204 días de retraso» en esos menesteres, a contar desde el pasado septiembre, cuando el lehendakari dio a conocer su iniciativa soberanista.
Fórmulas jurídicas
Eso, a pesar de que es público y notorio que el lehendakari, el PNV y los socios menores del tripartito se han embarcado ya en la búsqueda de fórmulas jurídicas que den cobertura legal a la consulta anunciada para el próximo 25 de octubre, una vez que parece clara la intención del EBB comandado por Urkullu de seguir adelante con los pasos prefijados en el proyecto del presidente vasco. De hecho, desde el PNV se sostiene que la iniciativa contará con el soporte jurídico suficiente para resultar «estrictamente legal y respetuosa con los marcos vigentes», sin precisar si se tramitará a contrarreloj con formato de ley.
Ante las insistentes preguntas de los periodistas, Azkarate guardó ayer silencio sobre sus movimientos -aunque ni mucho menos los desmintió- e insistió en que el Gobierno vasco está persuadido de que la consulta es legal, teniendo en cuenta que tanto el Estatuto andaluz como el catalán contemplan ya esa potestad. Pero, a renglón seguido, recalcó que el Ejecutivo vasco «hará lo que tenga que hacer» en su momento y que cuenta con «estupendos servicios jurídicos» para ello.








