
Y es que la negativa del Murcia a permitir la entrada en el estadio de las cámaras de Audiovisual Sport, unida a la elección de La Sexta de otro choque de la jornada, convirtió ayer a la radio en la gran protagonista del partido entre los 'leones' y los 'pimentoneros'. Tuvo el asunto un punto nostálgico que recordó a aquellas apasionantes tardes de domingo en las que los aficionados se sentaban en torno a un transistor para escuchar los encuentros. Al oír la voz del periodista a través de las ondas, cada seguidor imaginaba las jugadas en su cabeza y 'veía' al delantero rematar de cabeza o al portero realizando una espectacular estirada.
Era todo cuestión de tonos. Cuando el locutor empleaba un timbre sosegado, el oyente se tranquilizaba y entendía que el partido se desarrollaba en el centro del campo. Pero, en el momento en el que se producía una inflexión, de voz se interpretaba que podía haber peligro en una u otra portería. No digamos si se marcaba un gol a favor. Entonces el transistor se convertía en un aparato con vida propia que celebraba como nadie el éxito. Las nuevas generaciones tirarían ayer de radio y también de Internet.








