
Horas después, la alcaldesa en funciones, Aitziber Irigoras, confirmó que las labores se habían reanudado tras consensuar la Diputación, el Ayuntamiento y la restauradora que coordina el traslado una estrategia de actuación. «No se han paralizado los trabajos, pero sí se van a retrasar porque ahora tendrán que ser mucho más minuciosos todavía. Date cuenta de que el mortero es un material mucho más duro que la piedra arenisca de la cruz», destacó la edil.
El nuevo contratiempo obligará a extremar las precauciones en el momento de dividir los tres cuerpos de la cruz, aunque Irigoras confía en que estos trabajos no se demoren «más allá de un par de días». Sobre el estado del crucero, la alcaldesa reconoció que «se encuentra muy deteriorado» y achacó estos daños a la climatología y la contaminación. «Es curioso que, tal y y como recogen los estudios que hemos encargado, se haya deteriorado mucho más en los 30 últimos años que en los 500 anteriores».
Respecto a la futura sede del monumento, el Museo que se erigirá en su honor en la ermita de la Vera Cruz, Irigoras reconoció que aún tardará unos meses en abrirse al público. «Primero habrá que restaurar la cruz y después acabar las obras de la entrada del recinto, que no podrán hacerse hasta que el monumento sea instalado dentro definitivamente», concluyó.





