Petronor es una de las casi 300 empresas «potencialmente más contaminantes» del País Vasco que se han tenido que someter a la AAI, trámite exigido por la Unión Europea e imprescindible para seguir operando. Aunque no lo hizo público hasta ayer, el Ejecutivo autónomo otorgó la autorización provisional a la refinería el 25 de abril. La petrolera aseguró entonces el mantenimiento de sus actuales instalaciones, aunque deberá esperar todavía unos meses para obtener el visto bueno ambiental a la planta de coque, el proyecto con el que pretende garantizar su actividad futura.
Archivos y sanciones
Galarraga compareció ayer en Vitoria para anunciar la concesión de la AAI a un total de 203 empresas vascas, de entre las casi 300 solicitudes presentadas -eran un total de 288 las compañías afectadas, pero siete acreditaron estar exentas-. El responsable de Medio Ambiente concretó que sólo seis expedientes se han archivado. Se trata, en la mayoría de los casos, de empresas que han cerrado o de proyectos ya desechados, como el de la incineradora guipuzcoana de Txingudi. El viceconsejero añadió, además, que 26 compañías aún no han completado la documentación necesaria para obtener el permiso.
El responsable autonómico, por otro lado, dio a conocer la apertura de sendos expedientes sancionadores a diez fábricas de la región por no haber cursado la solicitud de la Autorización Ambiental Integrada pese a estar obligadas a hacerlo. De ellas citó a seis: Atusa, de Salvatierra; Gelma Fundición, de Mondragón; Cromo Aretxabalaga, de Deba; Amilibia y de la Iglesia, de Amorebieta; Praxair, de Deusto; y Fábrica de Productos Químicos, de Trápaga.
Según advirtió el viceconsejero, por esta causa se contemplan sanciones económicas «de gravedad» e incluso la «suspensión de la actividad» en casos extremos. Pese a todo, se mostró «razonablemente satisfecho» con el esfuerzo mostrado por la gran mayoría de las empresas vascas.








