
Éstos tienen puntos de emergencia, también llamados columnas de rescate cardiaco. El Gobierno de La Rioja ha adquirido cinco desfibriladores -una inversión de 40.275 euros- para ofrecer inicialmente a los riojanos este servicio preventivo, para atender los episodios de parada cardiaca (muerte súbita).
Tres de los dispositivos se ubicarán en Riojaforum, en el Palacio de los Deportes y en el centro de tecnificación del Adarraga; y los otros dos se colocarán en instalaciones dependientes del Ayuntamiento de Logroño (el propio edificio o algún recinto deportivo). Pedro Sanz anunció que más adelante habrá desfibriladores en cabeceras de comarca o municipios con numerosa población.
El presidente regional añadió que el Ejecutivo podría tener listo para final de mes el decreto que regula la utilización y puesta en marcha de los desfibriladores, pero la entrada en funcionamiento será inminente. El decreto recogerá también quién puede manejar estos dispositivos.
Por cualquier persona
Porque requiere unos conocimientos mínimos aunque en caso de urgencia lo puede usar cualquier persona. La tecnología de los desfibriladores permite que el propio aparato haga un diagnóstico al paciente y sólo aplique descargas eléctricas si es necesario. «Forman parte de una cadena de supervivencia», explicó el coordinador de equipos del 061, Basilio Teja, que incluye la llamada de emergencia, las maniobras de reanimación y la aplicación del desfibrilador, hasta que llega la UVI móvil y traslada al enfermo.
Teja explicó cómo funciona el dispositivo, que se activa pulsando un botón; entonces suena la alarma y se abre el cajón que guarda el desfibrilador. Éste lleva incorporado un teléfono para llamar a Urgencias y recibir información del personal médico.
Mediante un sistema de voz se dicen los pasos que se deben seguir -colocación de electrodos, sobre todo-, en principio por parte de personal cualificado pero también por cualquier ciudadano en caso de emergencia «porque no existe riesgo».
Sanz destacó la apuesta del Gobierno regional por hacer una comunidad «cardioprotegida» y así mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. El objetivo es lograr en cuatro años una consolidada estructura geográfica para hacer de La Rioja una zona cardiosaludable.





