Según María San Gil, la actitud de Azkarate, como representante del gabinete que gobierna «al conjunto de ciudadanos de Euskadi», es «bastante inadmisible porque las reuniones no se mendigan».
En todo caso, opinó que esta actitud responde a una estrategia con la vista puesta en los próximos comicios, porque «esta tensión que parece que existe entre Zapatero y el tripartito e Ibarretxe» se plantea «en clave electoral», no pensando «en el bienestar del conjunto de la sociedad vasca».
«La llave»
Por su parte, el coordinador de Ezker Batua, Javier Madrazo, advirtió a Zapatero de que no puede eludir por más tiempo «el sentarse a dialogar» con Ibarretxe, y le acusó de pensar sólo en «ganar Ajuria Enea», en referencia a la candidatura socialista de Patxi López a la Lehendakaritza. Agregó que el tripartito espera contar con los votos favorables a la consulta de todo el Parlamento durante el Pleno que se celebrará en junio y subrayó que «no mendigarán ningún apoyo». Madrazo también criticó que el presidente «no tenga «una actitud y un talante de diálogo, acuerdo y colaboración, que es lo que la sociedad vasca le demanda».
También terció en la polémica EHAK, cuyos votos serán fundamentales en ese Pleno de junio. Los parlamentarios Nekane Erauskin y Julián Martínez acusaron al PNV de dar a Zapatero «la llave para decidir el futuro de Euskal Herria». «¿Los derechos de Euskal Herria se van a negociar por correspondencia?», preguntaron.







