Nadie en Tijarafe se explica qué pudo pasar por la cabeza de su vecina. El municipio sigue conmocionado por el drama, ocurrido en el seno de un matrimonio aparentemente normal que había concebido a su única y deseada hija tras un tratamiento de fertilidad. Al parecer, la mujer padece una fuerte depresión posparto, aunque expertos sostienen que la posibilidad de que este trastorno conduzca a cometer hechos tan terribles «es remota».
La muerte de la pequeña ocurrió de madrugada. Sobre las cinco de la mañana, el padre del bebé fallecido avisaba a los servicios de emergencia de lo sucedido. Hasta el domicilio familiar se trasladaron agentes de la Policía Judicial, la Guardia Civil y un médico forense, que confirmó el fallecimiento de la niña. A falta de la autopsia, la Policía no tiene dudas de que la mujer mató a su hija en un arrebato de desesperación. Luego agredió a su esposo con un objeto contundente, pero fue inmovilizada por su marido.
Los progenitores se encontraban en estado de shock y no se les pudo tomar declaración en el lugar de los hechos. El padre, que tenía una brecha en la frente, estaba «completamente abatido». Su esposa fue detenida por la tarde y trasladada a dependencias policiales, donde testi- ficó y fue acusada de homicidio.
La mujer está en el paro, mientras que el padre, de 35 años, posee una pequeña empresa de construcción. Se casaron hace cuatro años y, en opinión de los vecinos, se trataba de una pareja «maravillosa», a la que la niña les llegó «como caída del cielo». «Llevaban mucho tiempo en tratamiento para intentar tener esa criatura. Jamás oímos ninguna discusión ni ninguna cosa negativa de ellos», aseguraron.
Otros residentes confirmaron que la joven había tenido «grandes dificultades» para concebir a la pequeña y que, tras «varios abortos», tuvo un «complicado embarazo» que la obligó a permanecer en reposo casi todo el período de gestación. También recordaron un «extraño» accidente de tráfico que tuvo hace unos 20 días, tras dejar a su marido y a su hija en la consulta del médico. Desde entonces, en el pueblo corría el rumor de que «había intentado suicidarse». La familia es «muy conocida» en Tijarafe, que ha decretado tres días de luto. Se da la circunstancia de que el padre de la niña es hermano del teniente de alcalde del municipio.
Trastorno frecuente
La depresión posparto afecta a una de cada diez parturientas, suele durar uno o dos meses y muchas veces no tiene su origen en una causa concreta. El psiquiatra clínico del Instituto Rafael Coullaut de Madrid consideró «aventurado» calificar como tal patología «unos hechos tan graves. Lo primero que habría que hacer es estudiar en profundidad la personalidad de esa madre, su carga genética, antecedentes familiares y el historial clínico». «Estamos ante un cuadro clínico muy abrupto que, en principio, y ante los escasos datos de que disponemos, no responde a la sintomatología de la depresión posparto», subrayó. También el psicólogo del hospital La Paz de Madrid Javier Barbero sospecha que la mujer pueda padecer además una «psicopatología seria».
Un segundo suceso en Fuerteventura vino a agravar la conmoción causada por los hechos de La Palma. En torno a las 17.30 horas, una mujer, al parecer extranjera, lanzó a su hijo de seis meses por una ladera de diez metros de profundidad en la zona de Costa Calma, en Pájara. El bebé sufrió politraumatismos severos al golpearse contra las rocas de la playa y fue atendido por el personal sanitario desplazado al lugar, donde se encontraba también el padre del pequeño.
El niño, en estado crítico, fue inmovilizado y evacuado en una ambulancia de los Bomberos hasta el helipuerto de un hotel, desde donde fue trasladado en helicóptero medicalizado al hospital Doctor Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, que lo derivó al Materno-Infantil. La Guardia Civil se llevó esposada a la madre.







