
Pero en Basauri vivir en las proximidades del centro no es garantía para lograr plaza. Este año media docena de niños de 2 años que viven «a dos pasos» del colegio tendrán que acudir a otro más lejos. «Vecinos de otros barrios vendrán al colegio Etxegarai y a nosotros nos harán desplazarnos al Lope de Vega o al Kareaga Goikoa, que está dos kilómetros», se queja Geor, una madre afectada. La culpa, dice, es del sistema de baremación empleado por el colegio y de la «falta de previsión», e instan a abrir otro aula de 2 años.
El Gobierno vasco aprobó en marzo un decreto con un nuevo baremo de puntuación para favorecer el acceso de los chavales al centro escolar más cercano a su casa o al lugar de trabajo de sus padres, así que la queja de los vecinos es lógica. Pero se topa con la legalidad, ya que no hay actuación irregular ni por parte de la escuela ni de Educación. «Es legal, pero parece el mundo al revés», se queja Irene Martínez, otra de las madres cuya hija se queda fuera.
El Gobierno vasco establece el sistema de adjudicación de puntos, pero deja cierto margen de maniobra a los centros de enseñanza. Así, el decreto indica que quien viva cerca del colegio obtiene 5 puntos y 2 el resto de vecinos del municipio, pero el Etxegarai ha modificado este baremo. Mantiene los 5 puntos para los que residan en el área de influencia del centro -es el caso de estas familias- pero concede 2 puntos extra a los demás del municipio, que obtienen 4 en lugar de los 2 que fija el decreto «para favorecer el acceso de los alumnos de Basauri frente a otros de poblaciones vecinas». Lo que reduce a un punto la distancia entre quienes viven cerca y lejos.
Los primeros sigue teniendo ventaja, pero no tanta. El colegio concede otro punto si los padres trabajan en los alrededores de la escuela y el resto se otorgan en función de los ingresos, de si tiene hermanos en el centro, etc. En el colegio dicen que han «aplicando correctamente el decreto» y que Educación les ha dado el visto bueno para hacer las modificaciones. Mientras, los padres esperan las listas definitivas. «Lo más seguro es que nos manden a un colegio en obras o a otro a dos kilómetros». El Ayuntamiento les ha dicho que «estudiará el caso».




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