
Mendoza, en una rueda de prensa, se acordó de la vez en que hace 35 años se presentó en la editorial Seix Barral, en la que aún sigue, para entregarles el manuscrito de 'La verdad sobre el caso Savolta'. Desde entonces alterna las novelas humorísticas, como 'El misterio de la cripta embrujada', y otras como aquella primera con la que consiguió un reconocimiento inmediato. «Siempre escribo las novelas de humor sin pensar en que las voy a publicar o que van a ser parte de mi trayectoria», declaró.
En este caso, la sátira se encuadra en Nazaret y tiene como protagonistas a Jesús, María y José, aunque en ningún momento creyó que le riñera la Conferencia Episcopal. Le habría gustado por el impacto publicitario, pero la historia no daba de sí. «No había nada que temer, porque los chistes del libro son como de excursión de colegio de monjas».
El escritor confesó que de niño quería ser torero, explorador en África o buzo, si bien sabía que no iba a ser nada de eso. «Puras fantasías, pero esas cosas y los libros de aventuras son las que le llevan a uno a escribir».
Mendoza también esbozó una curiosa teoría sobre la literatura de aeropuerto. Según el autor, en las librerías de todas las terminales aeroportuarias del mundo se repiten unos 250 títulos elegidos «por alguien muy poderoso». «Tratan sobre el novio de María Magdalena, que era Satanás, o sobre la posible condición femenina de Poncio Pilatos», dijo ironizando sobre el actual 'boom' de la novela histórica.
Según su experiencia, es muy importante elegir bien la extensión del libro que se va a leer en el avión, sobre todo en viajes largos, «porque si no lo acabas, luego no dan ganas de cogerlo».

















