
-¿Le gustó trabajar con Cameron Diaz?
-Es una mujer con una vitalidad inagotable, que se presenta al trabajo dispuesta a todo, siempre con una sonrisa y tratando que todos a su alrededor pasen un rato agradable. Además es guapísima. No conozco a nadie como ella, se ha ganado su lugar en Hollywood. -¿Se preparó de algún modo para la espiral de alcohol en la que cae su personaje?
-Me he emborrachado en la vida real, así que no fue necesario ensayar. He vivido muchas juergas nocturnas, así que tenía material de sobra con el que identificarme.
-¿Por qué los polos opuestos se atraen?
-No creo que sea así, sólo cuando hablamos de polos magnéticos. Para crear una afinidad entre dos personas lo importante es querer que exista.
-¿Improvisaron escenas?
-Hay momentos en que es necesario hacer cambios, ya sea porque el diálogo no aparece natural, un baile no encaja o la lluvia impide un exterior. Siempre hay espacio para la improvisación en el cine.
-Sufrió algún que otro percance durante el rodaje.
-Nada grave. Cameron es una de las mujeres mas rápidas que conozco, y me sorprendió cuando lo comprobé. Me entrené durante dos meses para estar en la misma forma física que ella, y aun así me superó en todo. Es Superwoman. En todas las secuencias de peleas acabé con moratones, arañazos y heridas leves.
-¿Siempre ha creído en el matrimonio?
-Jamás pensé que me casaría. Sufrí el divorcio terrible con mis padres, y no fue un gran ejemplo para seguir. Después, cuando me planteé casarme con Demi pensé: '¿Por qué poner un papel sobre una relación que va estupendamente?». Finalmente me decidí y estoy muy feliz de haber dado ese paso, aunque sigo sin entender la idea del matrimonio. Yo conocí a mi mujer y supe que era la persona con la que iba a pasar el resto de mi vida. La amo, eso es lo importante. Hoy soy el hombre casado más feliz del planeta.
Demi se enfada
-¿Se identifica con su personaje?
-Sí, definitivamente. Soy un hombre muy competitivo, como él. Y también comparto su deseo de escapar, de no querer compartir su vida con nadie. Su pasotismo formó parte de mi existencia en el pasado.
-¿Cuánto dinero llegó a perder en los casinos?
-Apostar es lo peor que he hecho en Las Vegas. He vivido noches salvajes que terminé tirado en el suelo de un bar y sin blanca. Pero no terminé casado
-¿Cómo fue su boda?
-En secreto, la preparamos en un sigilo total porque no queríamos que los fotógrafos aparecieran ese día tan importante en nuestras vidas.Y lo conseguimos. Tuvimos 45 invitados y lo celebramos en casa. Ellos no sabían que iban a nuestra boda, ni siquiera mi madre tenía idea del tema. Cuando Demi se estaba vistiendo y se puso el velo mi madre le dijo: «Nosotros no solemos ponernos ese tipo de trajes para una fiesta». Demi se enfadó y casi no se casa.
-Su personaje es un carpintero. ¿Qué tal se le dan las manualidades?
-Mi padre fue carpintero y mi padrastro también. Empecé a trabajar a los 12 años y con ellos aprendí el oficio. Construí la casa donde hoy viven mi madre y mi padrastro. Con mi padre tengo una empresa de construcción y restauramos viviendas en Los Ángeles.
-¿Cuáles son sus próximos proyectos?
-Tengo un par de películas. Una se titula 'Efectos personales' y trabajo junto a Michelle Pfeiffer y Kathy Bates. Es una historia muy oscura sobre una relación de pareja. Después estreno 'Spread', sobre un hombre que se acuesta con mujeres mayores y ricas sólo por su dinero. Además, tengo varios proyectos en la televisión que todavía no puedo anunciar.


















