SUS REFLEXIONES
Más que avanzar grandes novedades en torno a su plan, Ibarretxe aprovechó su intervención para subrayar lo que era un secreto a voces en los últimos días: que el cierre de filas del PNV con su 'hoja de ruta' le otorga de nuevo el «liderazgo inequívoco» -que se atribuyó- de la compleja coyuntura actual y que el adelanto electoral al que le abocan los plazos tasados en su propuesta no parece tan claro como hace un tiempo. «Hay que ir paso a paso, no se pueden subir las escaleras de dos en dos porque te tropiezas», respondió al ser interrogado en el plató de EiTB por su intención de agotar o no la legislatura, aunque tampoco descartó que los comicios puedan celebrarse en octubre.
Tampoco soltó prenda sobre su futuro político -a Patxi López le afeó que se haya «pasado de revoluciones» al haber sido proclamado ya candidato a lehendakari por el PSE-, porque, según dijo, en este momento «toda su energía» está volcada en lograr un acuerdo de normalización con el Gobierno central. Ese hipotético pacto, a su juicio, debería basarse en la propuesta que le hizo llegar el miércoles al presidente español y que, como adelantó este periódico, se basa en las conversaciones mantenidas en Loyola entre el PNV, el PSE y Batasuna en octubre de 2006, en los últimos compases del fracasado proceso de paz. A las cinco bases que entonces se perfilaron -que básicamente pasan por el reconocimiento del derecho a decidir, su incorporación al ordenamiento jurídico y la creación de órganos comunes vasco-navarros- se añadiría, según explicó ayer, un doble principio «ético y democrático». El primero dejaría abierta la puerta a retomar el diálogo con la banda terrorista según las condiciones recogidas en la resolución del Congreso de los Diputados que el Ejecutivo socialista da por derogada 'de facto' y el segundo serviría para impulsar una mesa de partidos «sin exclusiones» que tenga listo antes de 2010 un acuerdo político que pueda someterse a referéndum.
Dar el timón a ETA
A partir de ahí, el argumento estrella de la noche se centró en reiterar por activa y por pasiva la contradicción que, a juicio del lehendakari, supone que Zapatero rechace ahora lo que en su día estuvo dispuesto a firmar con la izquierda abertzale. «No voy a permitir que lo que se negoció con Batasuna no se quiera negociar ahora con el lehendakari, es inaceptable», reprochó. Ibarretxe fue aún más allá y denunció que los sucesivos Ejecutivos españoles estén dispuestos a negociar el derecho de autoderminación pero única y exclusivamente con ETA. Según dijo, esa actitud impide la resolución del problema vasco -«así no acabaremos nunca»- porque entrega «el protagonismo y el timón político» a los terroristas.
Ibarretxe quiso «agradecer» al tripartito su respaldo y dejó entrever que no contempla liderar ninguna otra fórmula de gobierno, si bien dijo «respetar» las palabras de su correligionario José Luis Bilbao, que dio por agotada la entente PNV-EA-EB. Eludió pronunciarse sobre el imprescindible apoyo de EHAK a la consulta y se mostró plenamente convencido de la legalidad de la convocatoria -aunque sea por decisión unilateral del Parlamento vasco-, que celebrará, según aclaró, por el procedimiento habitual de votación en las urnas. «Ya me dirá qué puedo hacer como lehendakari si no puedo preguntar a la sociedad. Que dejen de tratarnos como a críos», porfió.
De hecho, aunque se aferró a su voluntad «sincera» de alcanzar un acuerdo con Zapatero, dejó entrever que tampoco él espera demasiado de la entrevista que ambos mantendrán el 20 de mayo, sobre todo después de que distintas voces del Gobierno y del PSE hayan reiterado que la cita sólo servirá para que el presidente rechace los planes de Ibarretxe. «Me parece francamente mal. Parece que cuando eso mismo se negociaba con otros no era una aventura gastada».







