
LAS OPINIONES
«Siempre que se sientan dos personas -señaló en la Ser-, dos presidentes de Gobierno con voluntad de diálogo, uno espera que se avance y que haya acuerdos, y que haya por lo menos la facilidad de discutir y discrepar». Acto seguido, el ministro reiteró el mensaje que el Ejecutivo socialista repite en los últimos meses al tripartito vasco: «el lehendakari sabe perfectamente que lo que trae en la cartera no coincide para nada» con el proyecto que defiende el PSOE. Rubalcaba fue, además, tajante al asegurar que la propuesta «es una 'hoja de ruta' a ninguna parte y la nuestra no es ésa».
El anuncio de la reunión obtuvo también respuesta entre los partidos vascos. Desde el PP, María San Gil se mostró convencida de que el encuentro «está deslegitimado de inicio» porque el pacto que abanderará Ibarretxe se basa en las reuniones de Loyola, «donde estaba Batasuna que está ilegalizada por ser parte de ETA». La dirigente popular, que ayer acudió a las fiestas de Orduña, instó al presidente del Gobierno a dar una contestación «firme y clara» de rechazo al proyecto del lehendakari, aunque dijo tener «pocas esperanzas». Dirigentes del PP también criticaron que Zapatero haya puesto fecha ya a su encuentro con Ibarretxe mientras está pendiente una reunión con Rajoy, comprometida desde la investidura.
Por su parte, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua hicieron un llamamiento para que el Gobierno central dialogar y negociar la propuesta que el lehendakari llevará a La Moncloa. Los dos socios en el Gobierno vasco señalaron que la oferta de pacto de Ibarretxe «es una puerta abierta a la paz y la normalización política» y se mostraron convencidos de que el presidente del Ejecutivo, tras escucharla, «no podrá esconderse por más tiempo detrás de la consulta».








